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Trino Márquez

 

La ley sapo
FARC-turadas
De nuevo en defensa de la propiedad privada
La guerra de la media luna
¿Cómo encarar el pasado?
Elecciones regionales: oportunidad y suicidio
¿Quiénes son los cobardes?
Un currículo ridículo
Caribe
¿Para qué sirven las mayorías?
Los “pensadores y creadores” arrogantes
Mi arte de la guerra

¿Cuánto duran las revoluciones?
El otoño del dictador
El dictamen de la Corte Celestial

El socialismo como obsesión
Cretinismo guerrerista
Medidas de (des)abastecimiento

La dignificación del crimen
Contra la soberbia, humildad
De preaviso
Democracia acorralada
¡Cállate!
Los ataques contra Baduel
¿Por qué tanto apuro?
El tiempo avanza
Misión: destruir el Alma Mater
Ética para el (sub)desarrollo
Un juguete llamado Venezuela
Reforma ceresoliana y castrista
Educación para el rencor
Dos ejércitos, dos compromisos
La constitución roja
Respuesta de clan
La Reserva con mucha reserva
El odio
El socialismo: aunque de seda se vista
Etica socialista y espíritu destructivo
La libertad de expresión: ¿cómo acabarla?
Los guasones
La copa roja
Prédica en el desierto
¿Con qué derecho?
La escasez vista por la ignorancia
El partido del totalitarismo
La descentralización: otro objetivo
Una fuerza sin fuerza
Los rostros del totalitarismo
Tiempos bíblicos
¿Quién entiende su pensamiento?
El alumno de Martha Harnecker
La receta comunista
Culto petrolero a la personalidad
La distribución perversa de la propiedad
Verdades absolutas
¿Por qué tanto odio?
En defensa del individuo
Es comunismo, no socialismo democrático
¿Qué es el comunismo del siglo XXI?
El plano internacional
Triunfo político, reverso electoral
La desestabilización del “Tipo”
Un gobierno con tarjeta roja
En qué puede emplear tanto amor
Líder de papel
Escenarios después de la avalancha
Presidente mediático, candidato virtual
La Paragua
Crecimiento sin desarrollo
La presidencia como excusa
Insolencias
¿Por qué la confrontación?
Barreto: el rostro del socialismo del siglo XXI
Las proposiciones económicas del candidato comunista
La historia no los absolverá
La eliminación de las ONG independientes
Dulces guerreros chavistas
El libro rojo de Aristóbulo
Una guerra asimétrica de alta intensidad
El profeta armado
Gobernar siendo minoría
La espada de Bolívar se extravió
El cerco alrededor de la iniciativa privada
Elecciones- punto de partida de una nueva estrategia
Hugo Bonaparte
Gobierno saudita, país arruinado
Teodoro: sus ventajas competitivas
A sangre fría
Sociedad enferma
Vivienda: La doctrina Barreto
El cerco a los periodistas
Reaparece la educación stalinista
Bolívar (y también Vargas) degradado
La amenaza del autócrata
Esa refinería es mía
El antiimperialismo como pretexto
Minuta para lectura de los foristas
Igualitarismo bolivariano
¿Desde cuando verdugo pide clemencia?
Fatal arrogancia
El giro de Isaías
4-D: Los mitos derrumbados
El cachorro se transformó en zorro
Isaías ama a Mao
La revolución: entre la mojigatería y la desfachatez
Las verdades de Felipe
Cristo, Bolívar y el viaje faraónico
La hegemonía comunista
Tierra de marqueseñas
La destrucción de la universidad laica
De nuevo el marxismo leninismo
¿Hasta dónde llegará el ataque a la propiedad privada?
El tribunal antiimperialista
El hueco socialista
Y ahora...la revolución cultural
La corte de los bandidos
La revolución y el socialismo vistos por Heinz Dieterich

 

 

Pompeyo Márquez

A ganar en noviembre
Borrar la historia. Jóvito
La crisis es profunda
Atención, Isla de Aves
Lo nacional, regional, local 
Derrotar una involución histórica
Precisar el momento (II)
Precisemos el momento (I)
Dos visiones
Insostenible e inviable

La frontera occidental
Al borde del abismo (y III)
Al borde del abismo (II)
Al borde del abismo (I)
¿Un corralito cambiario en Venezuela?
Venezuela-Colombia 
Guerra civil
Persistencia en el error

Votar ¡y alerta!
Hijos de papá y mamá
Diálogo y confrontación de ideas
Libertad, democracia, justicia social
Teatro y populismo
No reconocer nada
Desperdicio de oportunidades 
Una vía de desarrollo
Lo fracasado
Chávez, Rangel, Colombia y el Golfo 
Atropelladamente
El "socialismo"  
Entonces sí
La arrogancia del poder
El gran desintegrador
Un gran error
Igualdad de oportunidades y condiciones
Venezuela: Una sociedad dividida
Discutamos de economía
Como se encubre un fracaso
Así no se gobierna 
Venezuela no es roja rojita 
Lo que siempre se combatió
Banderas de derecha
Venezuela y Guyana
El padre Armando Janses
Venezuela-Brasil
En el debate (VII) a Chávez
En el debate (VI)
Democracia y justicia social
La dictadura militar de Pérez Jiménez
Recomponer a la oposición
Partido único y otras consideraciones
Remontar la cuesta
Habló el comandante
Chávez, Latinoamérica y democracia
Liderazgo, unidad y programa
En qué palo ahorcarse
Forzar la economía
Ordene mi comandante
¿Cual modelo socialista?
Fronteras, desarrollo e integración (y II)
Viejos esquemas mineralizados
Sobre la autocracia
Sin poder judicial
Necesidad de un acuerdo nacional
Derrotar al continuismo y al totalitarismo
Los musulmanes no beben
Una mentalidad al descubierto
 

 

Daniel Romero Pernalete

Trivia para visitantes
¡Al estilo Jalisco!
Hugo "Terminator" Chávez
Doña Blanca pregunta…
Uno de los dos está sobrando
Tropezarse con Chávez
Chávez sin chequera
La fauna de Chávez
Chávez: ¿Superman forever?
Pater famili del Siglo XXI
La culpa es de la boca
Idiota no es cualquiera
Los cinco frenos de la revolución
La patria: un invento perverso
El Bicho y las oposiciones
Bolívar con franela roja
Las cuatro efes del 4F
Dignidad en saldo rojo
Chávez el cargamuertos
Socialismo es cualquier cosa
El strip-tease de Chávez
Oropeles y engañifas
Lo votado no quita lo patán
Chávez adicto
Su majestad Hugo I
Tarea para mañana
¿Fuerza Armada revolucionaria?
Socialismo en fichas
Coplas, revolcones y rebuznos
Las estrategias del miedo
De malandros y demonios
Desprestigio militar
Chávez: cinismo y patanería
Chávez no es Venezuela
Yo Tarzán, tú Chávez
Los gruñidos de Chávez
La lengua ligera del chavismo
Chavismo, estalinismo y degradación
El fascismo rojo de Chávez
Chávez el curandero
Las guerras de Chávez