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El arbolito paga peos
por Angel Rivero
jueves, 20 diciembre 2007


Después de los azarosos días del referendo del 2D, devenido derrota para el SI, y cuando el país se apresta para celebrar la navidad, tradición cuyo arraigo se remonta al origen nuestro mestizaje, algunos altos funcionarios estúpidos del gobierno asumieron el derrumbe del absurdo proyecto con el lloriqueo del marido más cornudo del mundo. Un despecho que ni el padre del nonato llegó a manifestar público y si acaso soltó apenas un lastimero “por ahora”, que todavía no logra despertar el entusiasmo de cuando, por fortuna, se le cayó de los labios al acobardado rendido del 4F del 92 frente a las cámaras de la TV.

Tal vez aconsejados por asesores cubanos, estos funcionarios cornudos quisieron ser más chavistas que el mismo bolivita -entre ellos- el brillante ministro de la Defensa Francisco Rangel Gómez, el otro genio de la estrategia roja rojita Rafael Ramírez en PDVSA y el bien pronunciadito de la Información y Comunicación, Willian Lara, quienes arremetieron contra el inocente arbolito de navidad para cobrarle los platos rotos del SI, por la sospecha de ser un agente de la CIA y como tal fue erradicado de las oficinas públicas, en los despachos de estos funcionarios, pesar de ser un también un símbolo con más de cien años de haberse incorporado de nuestras costumbres navideñas.

Además de dejar en evidencia el despecho, por los cuernos que les puso la militancia chavista aliándose con la oposición para rechazar la reelección infinita, estos funcionarios dejaron al descubierto su ignorancia en materia de conocimiento de la idiosincrasia y de las raíces históricas del venezolano, al expulsar al arbolito de navidad de de nuestras costumbres. Una estupidez que ya la habían intentado los cultores del hombre nuevo en Cuba a principios de la revolución y salieron con las tablas en la cabeza, con la creación de Don Feliciano -un mítico personaje de guayabera blanca y tabaco apretado entre los dientes- para desterrar del corazón de los niños cubanos al Papá Noel, o San Nicolás, de rugosa nariz y traje rojo porque el rollizo viejito del trineo era un agente del imperialismo.

Como siempre, tanto los camaradas cubanos como los venezolanos, intentaron repetir y reinciden en imitar al ignorante Stalin, quien borró tres mil años de la historia de Rusia, en un esfuerzo inútil para construir el hombre nuevo soviético, que sucumbió en el derrumbe de la URSS en 1989.

Para suerte de la tradición, la ignorancia de los camaradas cubanos, no pudo desterrar a Noel porque su jalada de mecate no encontró eco en la Isla, como tampoco lo lograron los altos funcionarios del jalabolismo oficial en su cruzada contra el arbolito, porque aquí hasta el chavista más modesto le tiró una trompetilla a la cara de ogro, del ministró Rangel y montó su arbolito, de luces titilantes como manda la tradición para que, el camarada ministro evangélico les miente la madre delante de su estado mayor y quien quita pierda la entrada en el cielo por pecador.

En 50 años, los camaradas cubanos no han terminado con la tradición de Noel y los ñángaras criollos después de 10 años de cabezazos chavistas no encuentran cómo apagar las luces del arbolito, por lo que se conforman con atacar al hombrecito del trineo y prohíben la entrada del arbolito en sus despachos, por estar incursos en delitos que no cometieron porque ellos no son creaciones gringas ni tienen negocios con la CIA.

En el caso de Papa Noel -San Nicolás- hace miles de años cuando se encuentran la primera y la última estación del ciclo de la tierra , su nombre se asocia a la esperanza en Francia y en Italia al nombre de Natale, a algo que nace y en Alemania el nombre Weinhnacht significa Noche Bendita. A Cuba llegó como Noel, pero nunca vinculado al tenebroso imperialismo norteamericano.

En lo que respecta a los camaradas criollos es recomendable que sepan que, tanto el pino como el abeto, se tienen universalmente como los árboles emblemáticos de la Navidad y su simbolismo arribó a nuestras tierras de la mano de la Legión Británica en el fragor de la lucha por la independencia en 1818.

Por esos tiempos, nadie pensó jamás que las velas del arbolito emitieran mensajes antipatrióticos, ni dieran vivas al imperio español como lo hubiera sugerido para ganar puntos -de haber vivido en esa época- el inteligente ministro Pedro Carreño a quien no se le va una y ahora al ver el fracaso de sus colegas de gabinete en su lucha contra el arbolito de navidad, es de esperarse que tenga bajo la manga algún plan para erradicar al pesebre de la tradición porque lo trajeron los conquistadores españoles 400 años antes que al arbolito de los ingleses.

Razones más que justificadas que cualquier cortesano aproveche para contentar a bolivita, después de la inmensa arrechera que cogió cuando el rey Juan Carlos lo puso en ridículo con su oportuno “¡Por qué no te callas! Un boche, que el genial Carreño no debe pelar para levantarle el ánimo a su jefe, después del entierro del SI, el sapeo de Antonini y lol más reciente, el atrevimiento de Nicanor Duarte recomendándole a bolivita que no hablara tantas pendejadas en la Cumbre de MERCOSUR.
 


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