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Hora de decisiones finales 
por Oswaldo Alvarez Paz
lunes, 21 noviembre  2005

 

    En la primera semana de diciembre, Hugo Chávez cumplirá ocho años de haber sido elegido. Tiempo suficiente para llegar a conclusiones definitivas sobre una gestión terrible. A estas alturas son inaceptables las posiciones tibias, los términos medios y la calculada prudencia. Es hora de decidir. Se está a favor o en contra. Una y otra actitud genera consecuencias que no pueden eludirse legítimamente. No se trata de estar contra el gobierno y contra la “oposición, engordando lo que los neoanalistas llaman los “ni-ni”, recurso utilizado para esconder que, quienes así son calificados, rechazan al actual régimen y deben sumarse a quienes están en abierta oposición.

   Pero ese no es el problema de fondo. El gobierno no renuncia al empeño de imponer una revolución a la cubana, ni rectifica los garrafales errores que permiten calificar a este régimen como el más inepto y corrompido de la historia. Venezuela rechaza el esquema castro-comunista que Chávez impulsa. Defiende los derechos de propiedad y no acepta la relativización de los mismos o la reducción del espacio para su vigencia. El venezolano común no es enemigo de Estados Unidos, admira a ese gran país y se identifica con sus valores fundamentales. Se preocupa con la locura delirante de Chávez con relación a la innecesaria y dañina confrontación con México, Colombia y las democracias del área en contraste con su tácita y expresa complacencia, según los casos, con la subversión y el narcoterrorismo del continente. Como si todo esto fuera poco, nada puede esperarse de un régimen que liquida el estado de Derecho y convierte la administración de justicia en el fraude mayor de cuantos tengamos noticia. Mayor incluso que estos procesos electorales penosos y deprimentes, tanto por la acción de los funcionarios del gobierno en el CNE como por la insólita y mendigante participación de quienes buscan sobrevivir a como de lugar, incluso dejando jirones de dignidad en su actitud. Todo esto y mucho más, ratifica nuestra convicción de que la naturaleza del problema no es electoral sino existencial. De principios y valores, de dignidad y ética cara al presente y al futuro de nuestros hijos y nietos. Unos votantes más o menos, unos diputados más o menos, no alterarán la ecuación de poder del país.

     Venezuela necesita una gran consulta para clarificar el rumbo inmediato. Proponemos darle a las elecciones del 4 de diciembre un carácter refrendario. Quienes apoyan a Chávez y estén de acuerdo con el régimen, que mantengan sus candidaturas y convoquen a votar. Quienes los rechazan, pues que retiren las candidaturas, sobradas razones constitucionales y legales existen, y todos juntos a ejercer el derecho a no votar. Así quedaría clara ante el mundo y nosotros mismos, la voluntad popular  que civil, pacífica y democráticamente quiere superar definitivamente la situación actual. Trabajemos para evitar la tragedia que asoma en el horizonte.

oalvarez@telcel.net.ve

 
 
 
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