La
lengua le quedó corta a Hugo Chávez. El último
capítulo de la batalla entre el gobierno y los
medios, y la primera violación abierta de la
libertad de expresión, fue la orden del ex
presidente de suspender las señales de televisoras
privadas, bajo el argumento de que son "propiedad
del Estado".
La
batalla había comenzado el martes. Los
acontecimientos acaecidos desde el llamado a paro
convocado por la CTV y Fedecámaras así lo revelan.
"Resteadas" las televisoras, no se dejaron
apabullar por las 17 insistentes cadenas lanzadas
por la presidencia, y "partieron" la pantalla en
dos. La fuerte presencia de todos los canales
durante los sucesos de los tres días pasados fue
fundamental en la preservación de la democracia y
la libertad de expresión.
Ese
derecho a la información fue amenazado por la
presencia, desde hace tres días, de la Guardia
Nacional en Mecedores, donde los canales mantienen
sus antenas repetidoras. A la espera se mantenían
los funcionarios, atentos a una sola orden
-proveniente de Chávez- que los llevaría a cortar
la señal cuando así lo consideraran necesario. Así
sucedió ayer.
La libertad prevalece
Las
antenas ubicadas en Mecedores, El Cuño, Avila 5 y
El Volcán, dejaron de transmitir y, poco a poco,
las televisoras fueron apagando sus señales, para
dar paso a una cadena de Chávez que, además de ser
grabada, fue preparada como cortina de humo para
tapar los violentos y sangrientos sucesos que
acaecieron en las calles del centro de Caracas, y
cuyas imágenes fueron tomadas por el lente de los
medios presentes. Tres horas más tarde, las
televisoras, por vía satélite, emitieron los
crueles encontronazos, balazos, gritos y los
caídos del último día de gobierno de Hugo Chávez,
mientras la señal del Estado, que ocupó parte de
su programación vespertina con documentales de
animalitos, salía del aire, y el canal era
abandonado por sus trabajadores para ser tomado
por la Guardia Nacional.
El
presidente de Globovisión, Alberto Federico Ravell,
apuntó que "el atropello cometido por el
presidente al repeler violentamente al pueblo en
una manifestación pacifica, y encadenar la
televisión para que no se observaran los violentos
actos de calle, fueron factores importantes y por
ello tomamos arriesgadas decisiones, como dividir
la pantalla y desafiar las cadenas". No obstante,
Globovisión y Venevisión tuvieron la oportunidad
de emitir sus programaciones por el sistema de
Directv.
Para
Ravell, la industria televisiva "se las jugó" y
dio muestras contundentes de lo que significa
trabajar unidos y arriesgar el patrimonio de los
canales sin importar las consecuencias.
La gerente de información de CMT -canal que hasta
altas horas de la noche fue tomado abordado por
supuestos francotiradores vestidos de civil y
militar-, Idania Chirinos, aseguró que los medios
"han tenido un papel protagónico. Hay que respetar
la decisión de los medios por partir la pantalla a
la mitad.
Esto cambió el clima del país".