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Mi negra es de Lula
por Lucy Gómez
sábado, 25 noviembre 2006

 

La propaganda electoral de Rosales, cada vez más, al final de la campaña, gira alrededor de la tarjeta magnética Mi Negra. Su nivel de aceptación entre el electorado, puede medirse por la rabiosa manera en como los analistas y líderes políticos del MVR y sus aliados, incluyendo al Presidente, reaccionan contra ella, descalificando el instrumento con todas sus fuerzas. 

Lo más cómico son los argumentos. Primero, la califican de populista, como si las misiones no lo fueran. Que es imposible pagarla, como si no mantuviéramos presupuestos paralelos de ayuda a la pobreza en por lo menos diez países del mundo. Que se la darán a quiénes no trabajan  y que fomentará la vagancia, como si en las misiones se trabajase mucho, excepto el día de cobro, haciendo largas colas cuando avisan que van a pagar la Robinson, la Ribas, etc., etc. Y lo mas infantil, que es decir que su éxito se debe a que es un invento diabólico desestabilizador inventado por la CIA. 

Pues no, señores. Lo genial, es que el origen de mi negra, lo tenemos al ladito. 

La tarjeta magnética es brasileña y ha sido aplicada en los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y Lula Da Silva, por especialistas preocupados por acabar con el hambre y la pobreza de 44 millones de personas cuya renta es inferior a un dólar al día, 9,3 millones de familias. 

No lo digo yo, lo dice Frei Betto, el padre dominico Carlos Alberto Libano Christo, asesor especial del presidente Lula y coordinador de la movilización social de Fome Zero (Hambre Cero), un intelectual insospechable de ser de derecha y menos de pertenecer a las filas de la comunidad de inteligencia norteamericana. En un artículo sobre porqué volvió a ganar Lula, hace el siguiente comentario: "Varios factores explican el prestigio del gobierno de Lula entre los sectores más pobres de la población. Hubo un aumento real del salario mínimo; se crearon cerca de 4 millones de empleos formales, donde se ganan uno o dos salarios mínimos; la inflación está bajo control; el precio de los artículos de primera necesidad se mantiene estable o incluso se ha reducido; la Bolsa Familiar distribuye un ingreso mínimo a 11.1 millones de familias, beneficiando a más de 40 millones de personas.”

“Aunque la Bolsa Familiar sea un programa que no esté exento de corrupción, tanto en el uso de los recursos como en cuanto a los beneficiarios que no lo merecen, el hecho es que eliminó los intermediarios entre las arcas de la República y la bolsa de la familia beneficiada, mediante una tarjeta magnética. " (1)  

En la presentación del mismo programa, el presidente vecino, dice: “los cupones pueden obtenerse en forma de papel, impreso por la Casa de la Moneda, con periodo de validez especificado o como créditos en tarjeta magnética. Se recomienda que la población de áreas urbanas asistidas reciba la tarjeta, minimizándose así, la aparición de un mercado negro de cupones alimentarios.” (2)

¿Por qué Chávez, que es tan pana del presidente Lula, no ha usado primero ese método, que se viene estudiando y probando en Brasil, desde los años setenta?  

Debemos  entender por qué en Venezuela se quiere mantener el reparto de la renta petrolera de manera tradicional, ya que  en este momento el mecanismo  se diferencia poco del usado en los últimos gobiernos adecos y copeyanos,  en cuanto  a la cantidad de manos y negociados que roban la mayor parte del aporte al pobre. Sólo varía en que añade el uso obligatorio de símbolos exteriores de pertenencia partidista todo el tiempo y hace efectivos múltiples castigos por no identificar y agradecer a la mano que reparte.  

Para el gobierno, es vital seguir manteniendo a los intermediarios, desde altos funcionarios públicos y sus relacionados, hasta los administradores locales de las becas, con toda su cadena de exacciones y de manejos corruptos en   contratos para dar comida y bienes a los más necesitados, debido a lo cual, tres cuartas partes si no 80 % del chorro es chupado antes que llegue a la boca de los beneficiarios. Por eso es saludable conocer el sentido de la discusión entre nuestros vecinos. 

Ser pobre no es sólo tener hambre. 

Desde la época de Antonio Conselheiro, el profeta de Canudos que llegó a dirigir una comunidad de 24.000 personas en el nordeste brasileño en el siglo antepasado, un sitio   donde nadie poseía bienes y se trabajaba en conjunto en una fraternidad que tomó mucho del cristianismo primitivo, los intelectuales brasileños evolucionaron hacia propuestas prácticas para acabar con su inmenso peso de gente pobre. 

En el año cuarenta del siglo pasado, surgió un hombre referencia, Josué de Castro, que publicó La Geografía del Hambre y luego, Geopolítica del Hambre, en la década siguiente, donde proponía como solución, un aumento de la producción de alimentos y una mejor distribución de los bienes humanos. Ya para los setenta, la discusión había desembocado en propuestas fundamentadas en el derecho a una renta mínima garantizada para toda la población. 

El economista Antonio Maria da Silveira escribió en 1975 la primera propuesta de garantía de renta mínima para Brasil, criticando los métodos adoptados hasta entonces para combatir la pobreza. Sugería que fuese atacada directamente mediante un impuesto a la renta negativo. (3)  

En 1990, el senador Eduardo Matarazzo Suplicy, electo en Sao Paulo por el Partido dos Trabalhadores (PT) introdujo un proyecto de ley que instituye el programa de Garantía de Renta Mínima, aprobado en 1991 por el Senado, mayoritariamente. 

¿Los argumentos? Una renta mínima da a los trabajadores mas posibilidades de negociar sus condiciones laborales, dándoles oportunidad de rechazar ofertas de trabajo ultrajantes o próximas a condiciones de esclavitud. La coordinación entre el establecimiento del valor del beneficio y el del salario mínimo puede evitar la existencia de abusos. 

Un gobernador en Brasilia, estableció también una renta mínima para que todas las familias pudiesen mantener a sus hijos en la escuela. Cristobam Buarque, en su primera semana de gobierno, en enero de 1995, anunció el inicio del programa, ahora famoso, Bolsa Escola, según el cual, toda familia que no ganase mensualmente por lo menos medio salario mínimo per capita y tuviese hijos entre 7 y 14 años, residiendo en la ciudad por lo menos 5 años, tendría derecho a recibir un salario mínimo al mes, una vez que garantizase la asistencia de los niños a 90% de las horas de clase. Al final del gobierno de Buarque, el programa atendía a 25.680 familias, 50.673 niños. 

En mayo de 2001, fue aprobada por el Congreso Nacional y sancionada por el presidente Fernando Henrique Cardoso, la Bolsa Escola. A través de esa ley, los municipios fueron los responsables de administrar el programa, mientras el gobierno federal transfirió el pago a las familias beneficiarias por medio de una tarjeta magnética. El pago está condicionado por la asistencia a por lo menos 85% de las clases, controlada cada tres meses y entregada preferentemente a las madres, que reciben la tarjeta de la Caixa Econômica Federal, con lo cual pueden sacar el beneficio en cualquier lugar, sin intermediarios. 

¿Por qué se decidieron por la tarjeta? Entre otras razones, por un escándalo de corrupción. En 2001 hubo una denuncia porque la Compañía Nacional de Abastecimiento estaba comprando 1,5 millones de cestas básicas a sólo 3 empresas. Típico. Lo que se ganan los contratistas y las comisiones a quiénes conceden el contrato restan recursos a los pobres. La irregularidad se cometió en el ámbito del gobierno federal. 

También se produjo la discusión de porqué la tarjeta no es solamente para comprar comida.  Si se trata de erradicar el hambre, es necesario comprender que la pobreza es más que simplemente comer. Es estar vestido, ir a la escuela con zapatos, tener una casa en buen estado, poder comprar medicinas, tener suficiente para movilizarse, vivir en un ambiente limpio. Para tener todo eso, se necesita dinero, para comprar ropa, para pagar los zapatos, para arreglar la casa o para mudarse, para limpiar, para pagar el autobús, la camionetica o el metro. “En muchas ciudades donde los programas de renta mínima fueron implantados, tuve la preocupación de dialogar con las personas beneficiadas preguntando si preferían recibir el beneficio de los programas en forma de bienes alimenticios o en dinero. La gran mayoría respondió que preferían el dinero”, dice el senador Matarazzo Suplicy (4) 

Otras  discusiones. Si la renta es universal, o simplemente para quiénes la necesitan. Quién decide quién la necesita.  Si la gente puede disponer de su dinero o es el Estado el que debe impedir que se lo gaste en alcohol, en drogas o ropa. Prosigue el antagonismo entre la concepción “revolucionaria” de un estado omnipotente que vela por cada paso en la vida de sus ciudadanos, vigilando para que no se aparten de la senda que lleva a la “justicia social” y la liberal que plantea que todo lo que hace el estado tiende a ser poco productivo y es mejor que cada individuo decida que hacer con su vida.  

Y lo práctico. Como se usa la tarjeta magnética en regiones rurales apartadas. En Brasil proponen comenzar en ciudades medianas donde se puede trabajar con los supermercados y a través de una red de minoristas que permita comprar normalmente. 

En Venezuela añadiríamos otro debate. Como acabar con la inmensa red de  “coordinadores sociales” que viven de la burocracia en todos los ministerios, en todas las instituciones públicas, jefaturas, oficinas del Seguro Social, gobernaciones, alcaldías y partidos de gobierno, que cobran por dar planillas, por llenar planillas, por poner las planillas arriba, que pierden las solicitudes de vivienda, que asignan la misma a tres familias diferentes,  que le cobran a las mujeres de las misiones 20.000 bolívares por cada beca que le dan al final de la cadena de robos. Que hacen licitaciones para tobos de basura en PDVSA a un millón de bolívares por unidad, que dejan dormir por meses afuera de la Casona a unos desgraciados que hace un año introdujeron solicitudes que nunca les contestan. Que dicen que le garantizan los votos al comandante.

Por eso creo que Chávez desechó la tarjeta magnética. Estima más y se siente mas seguro con el apoyo de sus operadores políticos, a quiénes tiene que tener con la boca y los bolsillos llenos, chequera en mano, que dando libertad a los pobres que, al final, deben contentarse obligatoriamente con su “amor”.  

Notas. 
1) Frei Betto. "la Victoria de Lula".
http://www.revistapueblos.org/article.php3?id_article=494

2) Luiz Inácio Lula da Silva. Projeto Fome Zero. Para Acabar con el Hambre. Instituto Cidadania, outubro de 2001

3) Economistas como Milton Friedman y James Tobin han propuesto El impuesto sobre la renta negativo, (negative income tax, NIT), que consiste en garantizar un nivel de ingresos mínimos (normalmente equivalente al umbral de la pobreza o a la prestación asistencial mínima) a toda la población mediante la política fiscal: si en la declaración de ingresos se supera ese nivel, se pagan los impuestos correspondientes; si no, el Estado abona la diferencia hasta alcanzar el mínimo establecido. El NIT, por tanto, implica comprobación de ingresos, no es incondicional.

El economista brasileño Eduardo Matarazzo Suplicy senador por Sao Paulo (PT)   presentó una propuesta de ley para establecer ingresos garantizados para todos los brasileños en forma de un impuesto negativo sobre las ingresos.

El dialogo Tobin-Suplicy. www.uruguay.attac.org/Tobin/Tobin_Suplicy.htm

4)  Eduardo Matarazzo Suplicy. De la Renta mínima a la Renta Básica en Brasil. La reciente evolución de un instrumento de combate a la pobreza y desigualdad.

lucgomnt@yahoo.es    

 
 
 
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