La
propaganda electoral de Rosales, cada vez más, al final de la
campaña, gira alrededor de la tarjeta magnética Mi Negra. Su
nivel de aceptación entre el electorado, puede medirse por la
rabiosa manera en como los analistas y líderes políticos del MVR
y sus aliados, incluyendo al Presidente, reaccionan contra ella,
descalificando el instrumento con todas sus fuerzas.
Lo más cómico son
los argumentos. Primero, la califican de populista, como si las
misiones no lo fueran. Que es imposible pagarla, como si no
mantuviéramos presupuestos paralelos de ayuda a la pobreza en
por lo menos diez países del mundo. Que se la darán a quiénes no
trabajan y que fomentará la vagancia, como si en las misiones
se trabajase mucho, excepto el día de cobro, haciendo largas
colas cuando avisan que van a pagar la Robinson, la Ribas, etc.,
etc. Y lo mas infantil, que es decir que su éxito se debe a que
es un invento diabólico desestabilizador inventado por la CIA.
Pues no, señores.
Lo genial, es que el origen de mi negra, lo tenemos al ladito.
La tarjeta
magnética es brasileña y ha sido aplicada en los gobiernos de
Fernando Henrique Cardoso y Lula Da Silva, por especialistas
preocupados por acabar con el hambre y la pobreza de 44 millones
de personas cuya renta es inferior a un dólar al día, 9,3
millones de familias.
No lo digo yo, lo
dice Frei Betto, el padre dominico Carlos Alberto Libano Christo,
asesor especial del presidente Lula y coordinador de la
movilización social de Fome Zero (Hambre Cero), un intelectual
insospechable de ser de derecha y menos de pertenecer a las
filas de la comunidad de inteligencia norteamericana. En un
artículo sobre porqué volvió a ganar Lula, hace el siguiente
comentario: "Varios factores explican
el prestigio del gobierno de Lula entre los sectores más pobres
de la población. Hubo un aumento real del salario mínimo; se
crearon cerca de 4 millones de empleos formales, donde se ganan
uno o dos salarios mínimos; la inflación está bajo control; el
precio de los artículos de primera necesidad se mantiene estable
o incluso se ha reducido; la Bolsa Familiar distribuye un
ingreso mínimo a 11.1 millones de familias, beneficiando a más
de 40 millones de personas.”
“Aunque la Bolsa
Familiar sea un programa que no esté exento de corrupción, tanto
en el uso de los recursos como en cuanto a los beneficiarios que
no lo merecen, el hecho es que eliminó los intermediarios entre
las arcas de la República y la bolsa de la familia beneficiada,
mediante una tarjeta magnética. "
(1)
En la
presentación del mismo programa, el presidente vecino, dice:
“los cupones pueden obtenerse en forma de papel, impreso por la
Casa de la Moneda, con periodo de validez especificado o como
créditos en tarjeta magnética. Se
recomienda que la población de áreas urbanas asistidas reciba la
tarjeta, minimizándose así, la aparición de un mercado negro de
cupones alimentarios.”
(2)
¿Por
qué Chávez, que es tan pana del presidente
Lula, no ha usado primero ese método, que se viene estudiando y
probando en Brasil, desde los años setenta?
Debemos entender
por qué en Venezuela se quiere
mantener el reparto de la renta petrolera de manera tradicional,
ya que en este momento el mecanismo se diferencia poco del
usado en los últimos gobiernos adecos y copeyanos, en cuanto a
la cantidad de manos y negociados que roban la mayor parte del
aporte al pobre. Sólo varía en que añade el uso obligatorio de
símbolos exteriores de pertenencia partidista todo el tiempo y
hace efectivos múltiples castigos por no identificar y agradecer
a la mano que reparte.
Para el gobierno,
es vital seguir manteniendo a los intermediarios, desde altos
funcionarios públicos y sus relacionados, hasta los
administradores locales de las becas, con toda su cadena de
exacciones y de manejos corruptos en contratos para dar comida
y bienes a los más necesitados, debido a lo cual, tres cuartas
partes si no 80 % del chorro es chupado antes que llegue a la
boca de los beneficiarios. Por eso es saludable conocer el
sentido de la discusión entre nuestros vecinos.
Ser pobre no es
sólo tener hambre.
Desde la época de
Antonio Conselheiro, el profeta de Canudos que llegó a dirigir
una comunidad de 24.000 personas en el nordeste brasileño en el
siglo antepasado, un sitio donde nadie poseía bienes y se
trabajaba en conjunto en una fraternidad que tomó mucho del
cristianismo primitivo, los intelectuales brasileños
evolucionaron hacia propuestas prácticas para acabar con su
inmenso peso de gente pobre.
En el año
cuarenta del siglo pasado, surgió un hombre referencia, Josué de
Castro, que publicó La Geografía del Hambre y luego,
Geopolítica del Hambre, en la década siguiente, donde
proponía como solución, un aumento de la producción de alimentos
y una mejor distribución de los bienes humanos. Ya para los
setenta, la discusión había desembocado en propuestas
fundamentadas en el derecho a una renta mínima garantizada para
toda la población.
El economista
Antonio Maria da Silveira escribió en 1975 la primera propuesta
de garantía de renta mínima para Brasil, criticando los métodos
adoptados hasta entonces para combatir la pobreza. Sugería que
fuese atacada directamente mediante un impuesto a la renta
negativo. (3)
En 1990, el
senador Eduardo Matarazzo Suplicy, electo en Sao Paulo por el
Partido dos Trabalhadores (PT) introdujo un proyecto de ley que
instituye el programa de Garantía de Renta Mínima, aprobado en
1991 por el Senado, mayoritariamente.
¿Los argumentos?
Una renta mínima da a los trabajadores mas posibilidades de
negociar sus condiciones laborales, dándoles oportunidad de
rechazar ofertas de trabajo ultrajantes o próximas a condiciones
de esclavitud. La coordinación entre el establecimiento del
valor del beneficio y el del salario mínimo puede evitar la
existencia de abusos.
Un gobernador en
Brasilia, estableció también una renta mínima para que todas las
familias pudiesen mantener a sus hijos en la escuela. Cristobam
Buarque, en su primera semana de gobierno, en enero de 1995,
anunció el inicio del programa, ahora famoso, Bolsa Escola,
según el cual, toda familia que no ganase mensualmente por lo
menos medio salario mínimo per capita y tuviese hijos entre 7 y
14 años, residiendo en la ciudad por lo menos 5 años, tendría
derecho a recibir un salario mínimo al mes, una vez que
garantizase la asistencia de los niños a 90% de las horas de
clase. Al final del gobierno de Buarque, el programa atendía a
25.680 familias, 50.673 niños.
En mayo de 2001,
fue aprobada por el Congreso Nacional y sancionada por el
presidente Fernando Henrique Cardoso, la Bolsa Escola. A través
de esa ley, los municipios fueron los responsables de
administrar el programa, mientras el gobierno federal transfirió
el pago a las familias beneficiarias por medio de una
tarjeta magnética. El pago está condicionado por la
asistencia a por lo menos 85% de las clases, controlada cada
tres meses y entregada preferentemente a las madres, que reciben
la tarjeta de la Caixa Econômica Federal, con lo cual pueden
sacar el beneficio en cualquier lugar, sin intermediarios.
¿Por qué se
decidieron por la tarjeta? Entre otras razones, por un escándalo
de corrupción. En 2001 hubo una denuncia porque la Compañía
Nacional de Abastecimiento estaba comprando 1,5 millones de
cestas básicas a sólo 3 empresas. Típico. Lo que se ganan los
contratistas y las comisiones a quiénes conceden el contrato
restan recursos a los pobres. La irregularidad se cometió en el
ámbito del gobierno federal.
También se
produjo la discusión de porqué la tarjeta no es solamente para
comprar comida. Si se trata de erradicar el hambre, es
necesario comprender que la pobreza es más que simplemente
comer. Es estar vestido, ir a la escuela con zapatos, tener una
casa en buen estado, poder comprar medicinas, tener suficiente
para movilizarse, vivir en un ambiente limpio. Para tener todo
eso, se necesita dinero, para comprar ropa, para pagar los
zapatos, para arreglar la casa o para mudarse, para limpiar,
para pagar el autobús, la camionetica o el metro. “En muchas
ciudades donde los programas de renta mínima fueron implantados,
tuve la preocupación de dialogar con las personas beneficiadas
preguntando si preferían recibir el beneficio de los programas
en forma de bienes alimenticios o en dinero. La gran mayoría
respondió que preferían el dinero”, dice el senador Matarazzo
Suplicy (4)
Otras
discusiones. Si la renta es universal, o simplemente para
quiénes la necesitan. Quién decide quién la necesita. Si la
gente puede disponer de su dinero o es el Estado el que debe
impedir que se lo gaste en alcohol, en drogas o ropa. Prosigue
el antagonismo entre la concepción “revolucionaria” de un estado
omnipotente que vela por cada paso en la vida de sus ciudadanos,
vigilando para que no se aparten de la senda que lleva a la
“justicia social” y la liberal que plantea que todo lo que hace
el estado tiende a ser poco productivo y es mejor que cada
individuo decida que hacer con su vida.
Y lo práctico.
Como se usa la tarjeta magnética en regiones rurales
apartadas. En Brasil proponen comenzar en ciudades medianas
donde se puede trabajar con los supermercados y a través de una
red de minoristas que permita comprar normalmente.
En Venezuela
añadiríamos otro debate. Como acabar con la inmensa red de
“coordinadores sociales” que viven de la burocracia en todos los
ministerios, en todas las instituciones públicas, jefaturas,
oficinas del Seguro Social, gobernaciones, alcaldías y partidos
de gobierno, que cobran por dar planillas, por llenar planillas,
por poner las planillas arriba, que pierden las solicitudes de
vivienda, que asignan la misma a tres familias diferentes, que
le cobran a las mujeres de las misiones 20.000 bolívares por
cada beca que le dan al final de la cadena de robos. Que hacen
licitaciones para tobos de basura en PDVSA a un millón de
bolívares por unidad, que dejan dormir por meses afuera de la
Casona a unos desgraciados que hace un año introdujeron
solicitudes que nunca les contestan. Que dicen que le garantizan
los votos al comandante.
Por eso creo que
Chávez desechó la tarjeta magnética. Estima más y se siente mas
seguro con el apoyo de sus operadores políticos, a quiénes tiene
que tener con la boca y los bolsillos llenos, chequera en mano,
que dando libertad a los pobres que, al final, deben contentarse
obligatoriamente con su “amor”.
Notas.
1) Frei Betto. "la Victoria de Lula".
http://www.revistapueblos.org/article.php3?id_article=494
2) Luiz Inácio Lula da Silva. Projeto Fome Zero. Para
Acabar con el Hambre. Instituto Cidadania, outubro de 2001
3) Economistas como Milton
Friedman y James Tobin han propuesto El impuesto sobre la
renta negativo, (negative income tax, NIT), que consiste
en garantizar un nivel de ingresos mínimos (normalmente
equivalente al umbral de la pobreza o a la prestación
asistencial mínima) a toda la población mediante la política
fiscal: si en la declaración de ingresos se supera ese nivel,
se pagan los impuestos correspondientes; si no, el Estado
abona la diferencia hasta alcanzar el mínimo establecido. El
NIT, por tanto, implica comprobación de ingresos, no es
incondicional.
El economista brasileño Eduardo Matarazzo Suplicy senador por
Sao Paulo (PT) presentó una propuesta de ley para establecer
ingresos garantizados para todos los brasileños en forma de un
impuesto negativo sobre las ingresos.
El dialogo Tobin-Suplicy.
www.uruguay.attac.org/Tobin/Tobin_Suplicy.htm
4) Eduardo Matarazzo Suplicy. De la Renta mínima a la
Renta Básica en Brasil. La reciente evolución de un
instrumento de combate a la pobreza y desigualdad.
lucgomnt@yahoo.es