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Una semana llena de sustos en el espacio
por Roberto Palmitesta
 
jueves, 12 julio 2007


Las pasadas dos semanas han estado llenas de sustos en el espacio. Por una parte, los tripulantes del transbordador Atlantis encontraron una pequeña fisura en el escudo térmico de su nave, una vez que entraron en órbita y lo revisaron con la cámara de su brazo telescópico. Al acoplarse a la Estación Espacial Internacional, donde cumplieron una misión técnica, dos de los astronautas hicieron varias caminatas espaciales en las cuales trataron de reparar con grapas la fisura, temiendo que pudiera causar un desastre como el que destruyó al Columbia en 2003. Sin embargo, los expertos en el centro de control, en Houston, estudiaron exhaustivamente el problema y decidieron que la fisura –de unos diez centímetros- no pondría en peligro la misión y la vida de sus tripulantes y dieron el visto bueno para el retorno.

Regreso exitoso

Y tuvieron razón, pues a pesar del mal tiempo en Florida el reingreso a la atmósfera se produjo el fin de semana pasado sin incidentes, para el alivio de todos, pues, otro accidente hubiera sido fatal tanto para el programa espacial estadounidense como para el futuro de la EEI, que depende grandemente de los transbordadores para sus suministros, especialmente los de gran volumen, que no pueden llevarse en las estrechas naves Soyuz que envían los rusos desde su aeródromo de Kazajstán. Aún regresando sin problemas, la tripulación del Atlantis estuvo por días preocupada por el tiempo tormentoso en Florida, que hizo aplazar el aterrizaje dos veces, y finalmente obligó a la nave a aterrizar en una base en el desierto de California, a 5000 km de Cabo Cañaveral. Justo a tiempo antes de que se le acabara el combustible, si hubiera tarda un día más en el espacio, pues aunque la nave regresa planeando, necesitan combustible para las maniobras.

Otro susto en la EEI

El segundo susto se lo llevaron los tripulantes de la EEI, que vieron desconectado gran parte del sistema informático, que controla a su vez muchos sistemas vitales de la compleja nave. El problema hubiera sido bastante serio para todos, pues sin las computadoras los tripulantes hubieran tenido que ser rescatados por una Soyuz que se enviaría apresuradamente, o –aprovechando que estaba un shuttle acoplado a la estructura orbital- regresar en el Atlantis, que los hubiera acomodado a duras penas en la nave, aunque hubieran estado todos bastante apretados, pues la cabina de los shuttle está acondicionada para un máximo de 8 tripulantes. Por fortuna, uno de los tripulantes rusos de la EEI descubrió la causa de la falla, que fue un desperfecto causado por el cambio de paneles solares que tuvo lugar esa semana en el vacío, y cuya manipulación afectó el sistema eléctrico. Y, con la proverbial inventiva rusa, se pudo arreglar el problema instalando un bypass manualmente con un cable eléctrico en el interior, algo que hizo respirar de alivio a los astronautas, tanto residentes como visitantes.

Accidentes en 50 años de vuelos espaciales

Los dos incidentes hacen recordar otro muy serio ocurridos en la misma EEI y en otros laboratorios espaciales, como los Skylab y los Mir, sin contar los sustos que pasaron otros astronautas durante el medio siglo de la era espacial, desde que se envió el primer Sputinik en 1957 y, dos años después, el cosmonauta Yuri Gagarin fuera el primer hombre en órbita. Antes que Gagarin, se rumora que dos cosmonautas soviéticos murieron en lanzamientos abortados, y otro murió al estrellarse la nave a tierra, incidentes ocultos por el hermético régimen comunista, que anunciaba solo los viajes exitosos. El segundo astronauta que hizo un vuelo suborbital en 1961, Virgil Grissom, casi se ahoga al inundarse su cápsula amarizada. El exitoso programa Apolo, que puso un hombre en la Luna, se tiñó de luto al morir en 1967 tres astronautas en un incendio dentro de la nave Apolo I, durante una prueba en tierra. Ese mismo año, un cosmonauta ruso que regresaba en el primer vuelo orbital de un Soyuz, murió cuando falló el paracaídas que frenaría le regreso de la nave a la Tierra.

Más víctimas fatales

El programa ruso vivió otra tragedia al morir asfixiados –por una fuga de aire a bordo-- tres cosmonautas en 1971, cuando regresaba la Soyuz 11 de un acoplamiento a la primera estación espacial en órbita, la Salyut 1. El programa Shuttle, orgullo de la NASA, tuvo sus dos tragedias con las explosiones del Challenger cuando despegaba en 1986, y del Columbia cuando regresaba a la base en 2003. En retrospectiva, hasta el 2007 18 astronautas de EE.UU. y cuatro rusos murieron en vuelo, siendo en total el 5% de los astronautas que estuvieron en órbita. Otros 11 astronautas murieron durante el arduo entrenamiento en ambos países. Pero el accidente más publicitado, que por fortuna no se convirtió en tragedia, fue el sufrido por la Apolo 13 en su viaje a la Luna en 1970, cuando tres astronautas estuvieron en vilo y pasando frío durante cuatro días, al fallar sus sistemas eléctricos por un corto circuito. No llegaron a la Luna pero al menos regresaron sanos y salvos en su cápsula averiada a tierra, o más bien al océano Pacífico.

Además de los accidentes mencionados, hubo muchos otros por problemas técnicos, tales como fallas de computadoras o trajes espaciales, exposición al vacío o fuego a bordo, falla en acoplamiento, choques en el espacio, y hasta un choque con un pájaro, afortunadamente sin resultados fatales. No hay duda que el espacio está acechado con muchos más peligros que en la superficie terrestre.

rpalmi@yahoo.com

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  Artículo publicado originalmente en el diario El Nuevo País

 
 

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