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El Libro Blanco de Sarkozy
por Elizabeth Burgos
viernes, 20 junio 2008


Entre los puntos claves de las reformas institucionales emprendidas por el gobierno de Nicolás Sarkozy, la de la defensa nacional constituye un reto de envergadura por tratarse de un tema que atañe, tanto a la política interna, puesto que implica la defensa nacional, y la política internacional, por tratarse de un país dotado del arma nuclear y por ser un miembro prominente de la Comunidad Europea.

En el Libro Blanco sobre la defensa, presentado el 17 de junio por el Presidente de la República se definen las amenazas o los conflictos que podría enfrentar las fuerzas armadas francesas en los próximos quince años y las prioridades que le son inherentes, puesto que la doctrina militar implica, ante todo, la prevención.

Primeramente el Presidente expuso de manera muy realista, el balance de la situación y las responsabilidades que enfrentan las fuerzas armadas en el contexto actual: la diseminación de armas, la multiplicación de conflictos violentos, la expansión de las amenazas terroristas, y sus múltiples facetas (terrorismo armado, informático, etc., han convertido al mundo en un ente inestable, y a Europa en una zona vulnerable. La segunda constatación, bastante alarmante por cierto, expresada por el Presidente francés, es la falta de medios, -técnicos, logísticos y políticos- que le permita a Francia, asumir su vocación mundial; puesto que, tal y como se conforma la geopolítica actual, la defensa francesa debe abarcar desde al Atlántico, pasando por el Oriente Próximo, hasta el océano Indio.

Los comentaristas constatan el realismo del Libro Blanco, sin embargo, no dejan de subrayar las paradojas que contienen las soluciones propuestas por Nicolás Sarkozy para remediar los fallos indicados.

Al mismo tiempo que acentúa los fallos de estructura y de funcionamiento, lo obsoleto y los fallos de la defensa francesa, concomitantes con la necesidad de enfrentar amenazas desconocidas y múltiples, al mismo tiempo que constata la carrera armamentista de Rusia y de la China, podría esperarse la decisión de otorgar una mayor dotación para la mejora del funcionamiento y la renovación de los equipos, anuncia una disminución drástica de efectivos (reducción de 54.000 puestos, y la decisión de remitir las inversiones previstas), entre otras decisiones. “La contradicción, la incoherencia entre una visión maximalista de las amenazas y una disminución de los medios”, según un antiguo ministro de la defensa.

Pero el punto que ha ocasionado las mayores críticas es el atlantismo de Sarkozy, demostrado en su decisión de que Francia reintegre, sin que medie condición alguna, el dispositivo militar de la OTAN, lo que significa poner un término a la decisión del general de Gaulle (1960) de abandonar dicha institución, hecho que le otorgaba a Francia un papel singular en relación a su gran aliado, Estados Unidos. Hecho que suscitó inmediatamente las felicitaciones de Washington. De igual manera, ello significa ponerle un freno al proyecto abrigado, tanto por Mitterand como por Jacques Chirac, de construir una Europa de la defensa, lo que hubiese significado, extender a toda Europa esa singularidad francesa: la autonomía ante Estados Unidos. Es evidente que Francia, que se dispone a asumir la presidencia de la Unión Europea en los próximos seis meses, abogará por que toda Europa se oriente hacia el atlantismo, lo que, quiéralo o no, según algunos expertos, debilitará la ambición europea en materia de defensa, que “ya no se hará en Bruselas sino en Washington.”

Las criticas por parte de la oposición de izquierda, pero también por parte de los antiguos gaullistas, no han tardado. A los militares, por supuesto, no les ha causado mucha gracia la supresión de 54.000 efectivos. Los socialistas consideran la medida como “extremamente grave”. Un antiguo ministro de la defensa, considera que las medidas propuestas, no responden a criterios de orden estratégico, sino “a una lógica puramente presupuestaria”. La oposición reprocha que en materia tan delicada no se hayan debatido en el marco del Parlamento francés, el único Parlamento en Europa a no tomar parte en las decisiones relativas a la defensa. De igual manera, deploran que esa iniciativa no se haya llevado a debate ante le parlamento europeo, aprovechando la próxima presidencia francesa.

Más que en ningún otro aspecto, la integración de Francia en la OTAN, es un paso significativo hacia la tendencia de la administración actual de hacer de Francia un país como los otros. Adiós a la singularidad francesa por la que con tanto tesón luchó el General De Gaulle

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 Especializada en etnopsicoanálisis e historia, consejera editorial de webarticulista.net,
autora de "Rigoberta Menchú y así me nació la conciencia" (1982).
- Artículo publicado originalmente en el semanario ZETA


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