Después
de un largo noviazgo de más de 12 años durante los cuales
participaron juntos en las elecciones y de integrar ambos
el gobierno de Romano Prodi, la pareja ha decidido
casarse. Los Demócratas de Izquierda (DS) provenientes del
antiguo Partido Comunista Italiano, y la Democracia y
Libertad, la antigua ala izquierda de la Democracia
Cristiana, conocida como Margarita por su símbolo
electoral, acaban de contraer matrimonio. Excomunistas y
exdemocristianos juntos han formado, y terminarán de
perfeccionar este año, una nueva casa que se llamará
Partido Democrático. Prodi ha ejercido como padrino de
boda: “El PD es una visión ética y política nueva”.
El PD, símbolo viviente de nuevas concepciones de la vida
política, se define como moderado, de izquierda y
renovador, uno llamado a superar las incertidumbres. Las
matemáticas y las encuestas no engañan: será el primer
partido de Italia, por encima del movimiento que lidera
Silvio Berlusconi. Han proclamado que se acabaron los
protagonismos, que elegirán los directivos en primarias,
que se acabaron las dañinas cuotas y grupos internos, que
los asuntos religiosos no intervendrán para nada como cuña
molestosa porque eso se refiere a una escogencia ética y
moral, no política. Rechazan los viejos temas obsoletos y
se lanzan por el camino de la lucha por un acuerdo sobre
el clima y contra la pena de muerte, como asuntos
prioritarios en la agenda internacional.
Han hecho referencias interesantes: la formación del PD,
piensan, es la aplicación real del Concilio Vaticano
Segundo y sobre la elección francesa han criticado
duramente a los patriarcas socialistas que se oponen al
planteamiento de Rocard para un entendimiento entre
Ségolène Royal y Bayrou, pues consideran que los extremos
deben tratarse con cuidado y lo que conviene a Europa es
una centroizquierda fuerte.
Hay que admitir que la lucha política por dotar a Italia
de un gobierno de centroizquierda contra el predominio de
Berlusconi los llevó a alianzas electorales, pero también
hay que reconocer que la sorpresa de exdemocristianos y
excomunistas juntos en una sola organización es una
muestra increíble de los nuevos tiempos. No ha habido el
menor problema ideológico para la unión: los tiempos
presentes marchan hacia la renovación del sistema
democrático, de una fuerte preocupación social y en esta
madurez que ahora nos muestra la política italiana no hay
considerandos para asuntos subalternos. Si hay una
identidad en torno a las bases para renovar la política,
para dotar a los países de organizaciones partidistas
fuertes que superen los viejos males (partidocracias,
sectores internos en pugna, respeto absoluto por la
voluntad de los militantes) ya no hay diferencias
insalvables. Una centroizquierda moderada, pero
comprometida a fondo con los cambios sociales, es lo que
la política italiana muestra a un mundo asombrado por la
unión de viejos adversarios de más de medio siglo.
Y una constante que me he permitido resaltar en mis más
recientes artículos de opinión: hay que aprender a vivir
con la incertidumbre, pero no chocándola sino reduciendo
los viejos términos antagonistas, conforme a la lista que
he hecho en otras oportunidades elencando contrarios que
deben dejar de serlo. Si excomunistas y exdemocristianos
logran estar de acuerdo en lo que quieren he allí una
reducción cierta de la incertidumbre. La política
italiana, a pesar de su obsecuente inestabilidad, ha dado
una muestra de madurez de siglo XXI. ¿Cuál es la reacción
del líder de esta coalición que hoy gobierna a Italia? El
Primer Ministro Romano Prodi ha dicho que toda su ambición
es terminar la presente legislatura y retirarse, que no
insistirá en mantenerse en el cargo, que nuevas
generaciones deben copar el protagonismo de la política
italiana.
Lo sucedido en Francia apunta por este mismo camino: los
extremos se han reducido, tanto de derecha como de
izquierda, y quien ha planteado la posición de centro,
caso Bayrou, ha cosechado el éxito. No estamos para
extremismos ni para posiciones irreconciliables. Lo que se
requiere es una renovación del concepto democrático,
eficiencia y eficacia, eliminación de la marginalidad
política y económica, aire nuevo que deje atrás las
estupideces y las contradicciones periclitadas.
tlopezmelendez@cantv.net