Viene
una acentuada guerra psicológica sobre esta población
altamente vulnerable. El día lunes 19 comenzó y notamos
que la sola declaración de un ministro negando los
resultados de una encuesta provocó una alta desazón. Pues
bien, habrá noticias abundantes que muchos comunicadores
inocentones secundarán. Habrá noticias de todo tipo, desde
descubrimientos de conspiraciones hasta la acentuación de
una política del Consejo Nacional Electoral actuando para
desanimar a los electores.
La guerra psicológica (llamada también guerra sin fusiles)
es altamente peligrosa y será implementada sin escrúpulos.
El gobierno sabe que está perdiendo el referéndum y
buscará por esta vía direccionar conductas para aniquilar
a la oposición, en este momento triunfante. Hay que
advertírselo a la población, dado que los grupos
opositores no tienen un departamento de contrainteligencia
(como no tiene muchas otras cosas). El objetivo será
destruir la alta moral de la población que se sabe
ganando. Llamado especial merecen los comunicadores
sociales para que no caigan en trampas. Podría producirse
una avalancha de noticias prefabricadas para llenar la
prensa escrita y los programas televisivos. La actuación
del CNE, suspendiendo “cuñas” no puede ser magnificada
pues se estaría dando un paso en falso. Basta sustituir la
“cuña” censurada por otra, sin estar elevando el problema
a cuestión de honor. Hay que resaltar que tenemos un
árbitro electoral dedicado a desanimar a los votantes y a
profundizar la abstención, tal vez un caso único en el
mundo.
La guerra psicológica pasará por la creación de un clima
de tensión. Se recurrirá, de igual manera, a todo tipo de
propaganda prohibida, como la subliminal. Se utilizará
masivamente Internet para regar rumores alarmantes y se
ordenará a todos los altos funcionarios mostrar la burla
como prueba de la victoria oficialista. Otro método que se
empleará será la llamada “propaganda negra”. Podría
involucrarse a dirigentes oposicionistas en escándalos. Se
exagerará, especialmente sobre supuestos o reales vicios
en el REP, para demostrar que votar carece de sentido.
Todo tipo de desinformación será puesto en los medios.
Estos deben cuidarse de no hacerle el juego a la guerra
psicológica. Se procurará, así mismo, exasperar a la
población con hechos que provoquen acciones violentas. Se
utilizará la llamada “filtración” o “te cuento esto en
secreto”, para que algunos comunicadores caigan mansamente
y se sumen de manera involuntaria a la gran operación
desmoralizadora.
Cualquier método será bueno para tratar de derrumbar la
mayoría del “NO” en estos días que faltan. La población
tendrá que defenderse sola, porque no tendrá quien la
defienda de esta agresión psicológica. Vemos, por ejemplo,
que algunos dirigentes de la oposición, de golpe y porrazo
en la soledad y en la orfandad, han arreciado la
presentación de argumentos archiconocidos para tratar de
mantenerse en la palestra. La única forma de combatir la
inmensa agresión que viene contra los sentidos es, de
nuevo, hacerse responsable en lo individual y en lo
colectivo, saber que la guerra psicológica está andando,
no dar crédito alguno a rumores, no aceptar versiones
retorcidas, no convertirse en reproductor de las
“noticias” que saldrán de la sala situacional del régimen.
Derrotar la estrategia del CNE es fácil. Basta dejar de
pelear tonterías como el caso de las “cuñas”. A “cuña”
prohibida “cuña” puesta, debe ser la consigna. Dejar de
lado las críticas al REP porque a nada conducen. Todos
sabemos como está y como funciona el CNE, de manera que
repetirlo es vacuo, porque no habrá cambios de ningún
tipo. Andar pidiendo una revisión del REP es un absurdo,
cuando faltan apenas días para la fecha refrendaria. Hay
que repetir, sí, que estamos conscientes de las
condiciones en que vamos a votar, pero que aún así
mantendremos la mayoría. Deben los partidos y las
organizaciones de la sociedad civil dedicarse a preparar
testigos y sistemas de cómputo que permitan denunciar
eventuales irregularidades.
La tentación gira sobre la cabeza de los oficialistas. No
estaría nada mal que se conversara para coordinar
respuestas postelectorales. Hay que repetir que se vota
bajo protesta por el ventajismo y las irregularidades.
Insisto que el gobierno podrá echar a correr en sus medios
todo tipo de maniobra desinformativa, pero si los medios
privados no caen en la trampa no tendrá credibilidad en la
población. Hay que mantenerse claramente en la verdad y la
verdad es que el “NO” está ganando y va a ganar. Si la
población toma conciencia de lo que viene y el régimen se
da cuenta de que está fracasando la guerra psicológica,
bien podría recurrir a hechos de tal magnitud que logren
vencer la resistencia a la maniobra. Esta operación “de
facto superior” podría incluir violencia generalizada, la
generación de “noticias” de tal fuerza que la población
comience a flaquear en la determinación que en este
momento la anima y en la fabricación inducida de cualquier
situación que genere caos.
Este es un buen momento para demostrar madurez, política y
personal. La victoria del “NO” está allí, creciente e
irrevocable, de manera que la preparación mental para
afrontar la arremetida final del régimen es
imprescindible. Una vez más confío en que la población
sabrá reaccionar de manera adecuada no contribuyendo a la
estrategia oficial, manteniéndose en calma y reflexionando
sobre cada “información” que se genere en los días
sucesivos.
tlopezmelendez@cantv.net