Inicio | Editor | Contáctenos 
 

No voto
por Pablo Aure
lunes, 19 noviembre 2007


Ahora si es verdad que la oposición se encuentra bien confundida entre votar o no votar el próximo dos de diciembre. La información que se recibe es tan ambigua que pareciera que se nos ha olvidado lo ocurrido en nuestro país en el plano político en los últimos seis años. Se pretende decir que si nos abstenemos no ganaremos absolutamente nada, y citan como ejemplo lo que sucedió con las elecciones a la Asamblea Nacional en diciembre del 2005 cuando los candidatos opositores por desconfianza hacia el Consejo Nacional Electoral se retiraron, acción que conllevó a que los candidatos rojos rojitos de ese momento ocuparan los 167 escaños en el parlamento nacional. Ahora revelan que votando se puede derrotar el fraude, y muestra (supuesta) de ello fue lo sucedido en las elecciones estudiantiles en la Universidad Central de Venezuela en las que se demostró que la oposición es mayoría.
La alta jerarquía eclesiástica nos ha dicho que la “reforma es moralmente inaceptable”, cuestión que compartimos. Pero los prelados, a pesar de la inmoralidad que representa la propuesta de los cambios constitucionales, llaman a votar por el No.

El general en jefe retirado Raul Isaías Baduel, ex ministro de la defensa y salvador de Chávez durante los sucesos de abril del año 2002, nos dice en dos tandas: primero; que la reforma es un golpe de estado y hay que contra atacarla votando No; luego en una segunda oportunidad, le pide al presidente que retire la propuesta, posición ésta que ha debido ser la inicial, pero extrañamente sigue insistiendo en llamar a votar por el No.

Desde la semana pasada han comenzado a arrojar a los electores provocativos caramelos rellenos de proyecciones de encuestas que reflejan cierta ventaja a favor del No. Ante tales ocurrencias me permito hacer algunas consideraciones: quiero advertir, y que se entienda muy bien, que no dudo de las buenas intenciones de los opositores que llaman a votar por el No. Eso, según ellos, es lo que se debe hacer, y por lo tanto debemos respetárselo. Lo único que no me ha gustado de determinadas personas que hacen este llamado, es que intentan defender y aferrarse a su posición aduciendo que los abstencionistas no tienen un “plan B”; pues entonces deberíamos preguntarles: ¿Cuál es el plan B de ustedes si se comete un fraude?; que, de hecho, someter esa propuesta de reforma a consulta popular, de por si, ya es un inconmensurable fraude a la Constitución.

Ahora bien, hecha la anterior advertencia me permitiré recordar lo siguiente: en nada ha cambiado la percepción que teníamos sobre el Consejo Nacional Electoral cuando se retiraron los candidatos que representaban a la oposición para las elecciones de la Asamblea Nacional; en nada han mejorado las condiciones electorales; el registro electoral permanente sigue siendo un misterio; la data de los electores no las tienen los partidos políticos; la votación empleando las maquinas volverá a repetirse y, en fin, hay muchos elementos que nos impiden pensar que el árbitro será imparcial.

Las elecciones universitarias son muy diferentes a las elecciones nacionales. No nos engañemos. En las universidades contamos uno a uno los votos. Es decir, la voluntad del elector se respeta. Además, en ninguna de las universidades venezolanas el chavismo ha ganado nunca una elección, lo que significa, que no es un acontecimiento nuevo ni mucho menos sorprendente que la oposición triunfe en la Federación de Centros de la Universidad Central de Venezuela. Si hay algo que pudo habernos sorprendido es que el Tribunal Supremo de Justicia, y posteriormente los encapuchados, hayan permitido la realización de las elecciones estudiantiles. Cosa curiosa o, quizá, capciosa. Pero, ¿será un motivo para votar por el No?

Esta semana seguramente se pronunciarán otras organizaciones opositoras a favor de votar por el No. El miércoles habrá una gran movilización estudiantil en todo el país. Todavía no hay un acuerdo en ese sector, sólo existen declaraciones personales que no comprometen a todos los estudiantes. Pero tengo la sospecha de que se inclinarán hacia el No.

El fraude está en la propuesta.

Ya no sé ni cómo expresarlo. El asunto de la reforma no se puede combatir electoralmente. No se trata de mayorías o de minorías. El punto es que están en el tapete cambios que se pretenden hacer a la Constitución que no son susceptibles de consulta popular por el mecanismo de reforma. Es algo así como estar de acuerdo en someter a consideración del pueblo, en permitir mediante sufragio, que una persona viva, o muera.

Trataré de explicarlo con el siguiente ejemplo: en un país un grupo de personas pretende implementar la pena de muerte a quienes no sean socialistas, y hay otras que se oponen. Al líder se le ocurre someter esa idea a consideración de las mayorías mediante consulta. ¿Aceptaría usted los resultados si le son adversos? Claro que no, ya que de lo que estamos hablando es de un derecho humano que nada ni nadie podría arrebatárnoslo; ni siquiera las mayorías. El pueblo en esa materia no es poder constituyente, sino poder constituido. Está supeditado a un valor superior, supraconstitucional. Como se dice.

¿Cuál es tu plan B?

Lo cierto de todo esto es que tanto los que defienden la propuesta de votar No, como los que mantienen su lucha de otra manera para que no se materialicen los cambios constitucionales planteados, tenemos que estar unidos, no podemos ser indiferentes ya que nos une un mismo objetivo al cual no debemos ni podemos renunciar por el bien del país; después del dos de diciembre seguirá la lucha.

Señores, tengan algo presente, Chávez no someterá su propuesta a un referéndum sin tener la seguridad que resultaría victorioso, él sabe que no se mantendría en el poder los cinco años que le quedan en la presidencia con ese plomo en el ala.

Llegado el día del referéndum, si es que antes, estratégicamente el Tribunal Supremo de Justicia no lo suspende y, llegare a aprobarse la inhumana e inmoral reforma, no perdamos el tiempo reprochando la conducta de los que no votaron, ya que tal como han venido sucediendo los acontecimientos ni que las maquinas se abarroten de No, lo darán como vencedor, pues en la noche del referéndum (en la madrugada, corrijo) el vocero o la vocera del Consejo Nacional Electoral anunciará el triunfo arrollador de la opción Sí. ¡Es para ese día cuando necesitamos conocer cuál es el plan B!


© Copyright 2007 - WebArticulista.net - Todos los Derechos Reservados.