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LIBIA y la ecuación de
la esperanza democrática

por Luis  DE LION
domingo, 15 julio 2012


La solución al problema de la democracia, darle el poder al pueblo. La solución al problema económico, el socialismo. Eran los títulos de las dos primeras partes del célebre Libro Verde de Gadafi. Con esos alucinantes preceptos teóricos, en la práctica, los libios vivieron 40 años bajo el yugo de una tiránica dictadura.

Ocho meses después del fin de la guerra que provocó la caída y la muerte de Gadafi, los libios fueron llamados a votar la semana pasada. 2.8 millones de inscritos, 62% de participación, 150 partidos políticos,  para elegir los 200 miembros del Congreso Nacional General, que sustituirá al Consejo Nacional de Transición hasta la adopción de la nueva Constitución.

 

Los primeros resultados, al contrario de lo que anunciaban las encuestas, comunicaron la victoria de los nacionalistas (Alianza de Fuerzas Nacionales encabezada por el ex Primer Ministro de transición Mahmoud Jibril) sobre los islamistas (Partido de la Justicia y de la Construcción, filial de los Hermanos Musulmanes). Son resultados que conciernen los 80 escaños reservados a los partidos y repartidos de forma proporcional, cuando falta por conocerse, los resultados de los 120 escaños atribuidos a los candidatos uninominales. Es un sistema mixto y proporcional bastante complicado, el cual aspira darle representatividad a líderes tribales, por lo que es difícil adelantar la conformación precisa de la futura Asamblea.

En un país que primero fue una colonia italiana, luego pasó a ser una monarquía absoluta y en los últimos 40 años una monarquía pintoresca, ante el actual proceso de democracia parlamentaria, es muy difícil determinar si habrá una verdadera y real democracia abierta en Libia.

Al contrario de lo ocurrido en Túnez y Egipto, la derrota de los islamistas (Hermanos Musulmanes) en Libia, tiene en parte que ver con el hecho que los Hermanos Musulmanes es ante todo un partido egipcio, y no es un secreto para nadie en Libia, que en el pasado reciente Egipto tenía planes políticos y militares para anexarse a sus vecinos libios. Es por ello que la victoria de los nacionalistas libios, se puede leer como un voto de afirmación magrebí.

En el plano económico, gracias al petróleo (segundo productor petrolero africano después de Nigeria) Libia puede limitar las consecuencias de la guerra, gracias a sus altas reservas internacionales y una paradójica, para estos tiempos, solidez de su sistema bancario. Siendo el petróleo el pulmón de la economía (90% de ingresos y 95% de las exportaciones) mientras más rápido se logre la estabilidad política, más rápido se podrá comenzar a trabajar en la necesaria diversificación económica del país, con las más grandes reservas petroleras de África y una inmensa reserva de gas natural aún no explotada.

La ecuación, tiranía petrolera, insurrección de la sociedad civil, guerra con indispensable apoyo de la OTAN, caída del sátrapa y elecciones libres, es un álgebra en el que podrían verse reflejadas otras autocracias petroleras.

luisdelion@gmail.com
@LDeLION


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