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La falta de oficio de las selecciones
emergentes en el Fútbol

por José Alberto Medina Molero
miércoles, 14 junio 2006

 

A Hernán Ancheta

Para todos los que seguimos cada cuatro años, esa delirante fiesta que, es el mundial de Fútbol, no deja de ser curioso y, no pocas veces frustrante el desempeño final, el resultado neto, de las selecciones emergentes de este deporte, específicamente las selecciones correspondientes a África y Asia.

Desde el Mundial de España en 1982, en el que irrumpe como una tromba de candente ébano (el equipo de Camerún, selección que ocho años después, en Italia le da un peligroso aldabonazo, al para entonces campeón defensor Argentina) hemos seguido de cerca, la extraordinaria potencia y empuje demoledor, apabullante, de selecciones como la de Nigeria y, en el caso del Mundial pasado, de cuadros tan vertiginosos y aguerridos como los de Corea y Japón. Todos estos equipos van y van mejorando. Han contratado hace mucho, junto a los ricos equipos sauditas, a experimentados y prestigiosos técnicos de la talla de Carlos Alberto Parreira (actual conductor de la Selección Pentacampeona ) y, obviamente han ido progresando en su técnica y movilidad en la cancha, pero siguen a la hora de la “chiquita” en los Mundiales de mayores, encajando resultados negativos, evitando honrosamente las goleadas, casi ganando, y en ese “casi” se prende la frustración de la expectativa ( salvedad hecha de los Mundiales Juveniles, en los que han cosechado laureles)

Prueba fehaciente de todos este aserto, lo constituye esta vuelta preliminar del recién comenzado Mundial de Alemania. Conjuntos tales como los Elefantes de Costa de Marfil, Togo, Ghana, Angola, Japón, se han prodigado como lluvia sobre el engramado de los diferentes “estadiums” teutones, han impreso un dinamismo demencial a los partidos y, asustado a todos los porteros rivales, con sus portentosos disparos a la meta, sin que al final de los 90 minutos, celebren el triunfo muchas veces sudado, pero insólitamente evaporado entre los gritos de las gradas.

¿Qué puede estar pasando con estas selecciones? Muchas explicaciones podrán esgrimirse, sin embargo la que pareciera tener más peso es, la de que les falta “oficio”, “roce”, abandonar la ingenuidad y adoptar malicia, “ring”, para no utilizar otros sustantivos más gráficos y, menos domingueros. ¿Cómo obtener ese oficio? Pregunta más difícil de contestar que la inicial. Una vez que estos equipos, por el concurso de cualquier herramienta (fogueo constante en amistosos, contrataciones especiales, clínicas) logren adquirir esa cualidad necesaria, veremos un espectáculo más que singular, entonces se inclinarán un poco los ejes de rotación del balón.
 

 
 
 
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