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Legendarios galanes del celuloide
por Roberto Palmitesta


Al igual que lo hace para las bombas-sexy, el cine siempre ha tratado de crear perfiles atractivos para sus galanes que sirvieran tanto para atraer al público femenino como para crear modelos masculinos dignos de imitar de parte de los jóvenes. El término sex-appeal es difícil de definir y depende de gustos personales, pero generalmente se refiere a un conjunto de detalles eróticos que llevan a los espectadores a preferir un determinado actor por su atractivo sexual más que por su habilidad interpretativa. En este sentido muchas estrellas, aunque muy talentosas y simpáticas, no caen en esta categoría, aunque generalmente toda luminaria exitosa debe tener algo de sex-appeal para atraer a personas de ambos sexos, e incluso a los de inclinaciones poco ortodoxas.

En los primeros años del nuevo siglo, hay un grupo de estrellas que comandan remuneraciones millonarios y desvelan a las fanáticas de todo el mundo, mientras cosechan la admiración de muchos integrantes del sexo masculino. En el ámbito anglosajón, actualmente destacan actores con sex-appeal de sobra, tales como Brad Pitt, George Clooney, Ben Affleck, Russell Crowe y Keanu Reeves, de paso todos integrantes de esa exclusiva lista que elabora anualmente -a base de encuestas entre las lectoras- la revista People para designar a los "beautiful stars" del cine, apelativo que no suena ambiguo en inglés, pero que en español pudiera crear malentendidos en cuanto a su masculinidad.

Pero para los gustos latinos, resalta el nombre de Antonio Banderas, la estrella importada de España que Hollywood cultiva cuidadosamente para complacer no sólo a la creciente población hispana de Norteamérica, sino para atender a los nutridos públicos iberoamericanos y europeos que gusta de estrellas latinas. Banderas se perfila como un espécimen moderno del latin-lover, siguiendo la moda que se inició con Rodolfo Valentino y Ramón Novarro en la etapa silente, pasó por Charles Boyer en los 30, luego por Ricardo Montalbán y César Romero en los 40, por Arturo de Córdova en los 50, Marcello Mastroianni, Yves Montand y Alain Delon en los 60, Gérard Depardieu en los 70 y 80 y últimamente con la nueva camada de hispanos norteamericanos como Andy García y Benicio del Toro. 

En la década final del siglo XX, descolló el apuesto actor Tom Cruise, aunque ya había probado sus dotes actorales y atractivo sexual en la década anterior. Otro símbolo erótico en el mismo decenio lo representó el veterano Michael Douglas -un verdadero especialista en temas arriesgados- y una hilera de galanes en fuerte competencia : Kevin Costner, Alec Baldwin, Richard Gere, el irlandés Pierce Brosnan y el inglés Hugh Grant, sin olvidar al afroamericano Denzel Washington, que fascina por igual a todas las razas con su natural simpatía y que se convirtió en el sucesor de Sidney Poitier, el robacorazones negro más célebre de Hollywood.

Los años 80 vieron la reafirmación de un actor que se convirtió en una leyenda de Hollywood, Jack Nicholson, agraciado por algo que se denomina en el medio como "magnetismo animal", cualidad que le hizo permanecer como un actor muy cotizado durante tres décadas. Este singular actor, apuesto, inteligente y talentoso a la vez, desvela todavía a las mujeres a pesar de su edad. En esa década también descollaron por su porte físico y roles heroicos actores atléticos como Harrison Ford, Sylvester Stallone, Mel Gibson y Bruce Willis, mientras Robert De Niro y Al Pacino impresionaban a las damas con la rudeza que les imprimió sus numerosos roles de gangster.

La década de los 70 vio desfilar a muchas estrellas con sex- appeal, pero ninguna se comparaba con el apuesto Robert Redford, típico galán rubio-anglosajón que ganó fama de la mano de Newman, para luego cosechar honores por su cuenta. Fue también la mejor época de cuatro recias personalidades del cine de acción, Clint Eastwood, Burt Reynolds, Christopher Reeve y Steve McQueen, que llevaban a hordas de jóvenes de ambos sexos a los teatros con sus proezas cinemáticas y románticas aventuras. Pero un joven con talento de bailarín y cantante, John Travolta, empezaba a descollar en las pantallas, con películas dirigidas a la ‘generación disco’, sólo para declinar por un tiempo en roles triviales y luego resurgir como ‘duro’ en cintas muy populares.

Los agitados años 60 fueron terreno fértil para que surgiera uno de los héroes más duraderos del cine, como lo fue el astuto agente 007, y nadie lo interpretó mejor que el escocés Sean Connery, sin que Roger Moore pudiera desplazarlo del favoritismo del público. Aún hoy día, Connery figura como una de las personalidades favoritas del público femenino, y hasta las quinceañeras modernas se desviven por él, quizás por ejemplificar una atractiva figura paternal. Esa década también presenció el auge de recios actores como Charlton Heston, Paul Newman y Richard Burton, especialmente este último quien con sus erráticos amores estuvo siempre en primera plana.

En la década de los 50, dominaba los mercados el cine norteamericano, que casi no fue afectado por la guerra mundial y estaba todavía sin mucha competencia de la televisión. Así, los principales símbolos sexuales provinieron de Hollywood, resaltado claramente el iconoclasta Marlon Brando, que enloquecía a las mujeres a pesar de sus roles machistas, mientras el calvo Yul Brynner –de procedencia rusa- atrajo a grandes contingentes de féminas después de intepretar personajes recios y exóticos. La misma década vio surgir apuestos galanes como Gregory Peck, William Holden, Tony Curtis, Burt Lancaster, Kirk Douglas y Alan Ladd, pero –irónicamente- el más popular entre las féminas fue el robacorazones Rock Hudson, quien luego desilusionó a sus admiradoras al revelarse su homosexualidad. Fue también la década en que surgió Elvis Presley –ciertamente dotado de sex-appeal- y el efímero rebelde James Dean, que muchos veían como el sucesor de Brando.

Los años 40 abundaron en actores de gran magnitud, que conservaron su ascendencia sobre el público femenino aún en su edad madura, mientras tenían muchos seguidores masculinos por su vigorosa personalidad, producto de los roles heroicos que se les asignaban. Estamos hablando de estrellas de la talla de Gary Cooper, John Wayne, Cary Grant, Errol Flynn y Tyrone Power, todos con un visible atractivo físico –aunque luego surgieron ciertas dudas sobre algunos de ellos por sus inclinaciones sexuales- pero el ‘feo’ Humphrey Bogart también comandaba legiones de admiradoras a pesar de su aspecto de anti-héroe, que compensaba con una dominante presencia en escena.

La década de los 30, con el mundo en plena depresión económica y en los albores de una guerra mundial, tuvo como galanes principales a Clark Gable –apodado acertadamente luego ‘el Rey de Hollywood’- , Robert Taylor, Ronald Colman y James Stewart, siempre en papeles de "buenos de la película", mientras el francés Charles Boyer robaba corazones con sus roles románticos y el dinámico James Cagney sobresalía por sus papeles violentos, supliendo su escaso atractivo físico con una actitud vigorosa que aparentemente gustaba a las mujeres de su época.

Pero fue durante la etapa silente –años 10 y 20- cuando se inició la creación de celebridades fílmicas con gran sex-appeal de ascendencia anglo como John Barrymore, Douglas Fairbanks y John Gilbert, aunque sobresalió la figura del inmigrante italiano Rodolfo Valentino como el ‘latin lover’ por excelencia, convirtiendo su apellido en sinónimo de Casanova y Donjuan. Todo, apoyado por una interesada publicidad y gracias a los roles de aventurero romántico que debía interpretar, ya que su vida privada fue decepcionante en el aspecto sentimental. Sin embargo su muerte prematura causó una gran conmoción por doquier entre sus admiradoras femeninas, iniciando un mito perdurable, a pesar de las dudas que surgieron luego sobre su virilidad. No hay duda que el cine se empezaba a ganar su apelativo como el ‘arte de la ilusión’, fenómeno que se acentúa hoy día gracias a los fabulosos recursos técnicos que posee la pujante industria cinematográfica y el auge de las comunicaciones globales.

[Una nota final. Seguramente, en este breve recuento, dejamos fuera a muchos nombres de actores con potencial erótico, preferidos por algunos lectores. Además nos concentramos en el cine internacional, dominado por Hollywood desde el principio, dejando de lado las cinematográfias latinas. En una futura crónica comentaremos los galanes y seductoras del cine iberoamericano.]

rpalmi@yahoo.com