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Herederos de la Gesta Libertadora

o “Jineteros de Fidel Castro”.

He ahí el dilema.
por Francisco V. Usón Ramírez

 

(El General (EJ.) Francisco Usón fue ministro del gobierno de Hugo Chávez. Ha sido condenado a cinco años de cárcel por haber descrito un lanzallamas en un programa matinal de televisión, mientras quienes posiblemente usaran un artilugio semejante para quemar a nueves soldados encerrados en una celda de castigo en Fuerte Mara, al occidente del país, no han sido ni siquiera individualizados. Paga su insólita e injusta condena en la cárcel militar de Ramo Verde. Es uno más de los tantos presos políticos del régimen)

 

 

            Los meses de Junio, Julio y Agosto han sido tradicionalmente de gran actividad militar. A las fechas patrias de significativa trascendencia, como el 24 de Junio, el 5 de Julio y el 24 de Julio; se le suman los aniversarios del Ejército, la Armada y la Guardia Nacional, la ansiedad que producen los procesos de ascensos, la designación de cargos y el pase a retiro promocional por tiempo de servicio cumplido. Los que hemos vivido año  tras año esta experiencia, hemos llegado a la conclusión de que constituye una suerte de trauma institucional, que virtualmente paraliza a  la organización militar.

 

            Sin embargo, pocas veces se había experimentado una crisis de la magnitud de la que se está viviendo, pero en este caso en particular, la corrupción parece haber resquebrajado los cimientos mismos de la institución, con incidencia crucial sobre la moral de sus  integrantes y sobre sus principios y valores fundamentales.

 

            Las fuerzas armadas que tienen tradiciones históricas, son celosas al extremo en la preservación de su gesta, ya que ésta constituye el sustrato donde se funda su institucionalidad. En el caso de Venezuela, se pueden distinguir dos conflictos armados que respondieron a amenazas  extranjeras: El primero fue la “Guerra de Independencia”, que encumbró a las armas de la República a un sitial de honor en el concierto de las naciones del mundo, por su gallardía y espíritu libertador. El segundo conflicto fue la lucha contra la subversión castro comunista, la cual se extendió desde principios de la década de los sesenta, hasta casi finales de los sesenta del siglo XX; y es aquí donde me quiero detener.

 

            La amenaza castro comunista fue derrotada de manera contundente por Venezuela, por la acción decidida de los poderes político y militar, siendo el nuestro, el único país del hemisferio que ha logrado derrotar a un enemigo de este tipo en todos los órdenes –el político, el social y el militar-. Fidel Castro, quien tuvo la osadía de intentar por  la vía de la insurrección armada, implantar un régimen comunista en nuestro país, “mordió el polvo de la derrota” por la acción decidida y coordinada de políticos y militares, muchos de los cuales aún viven. Los hechos fueron tan evidentes que aún persisten en la actualidad las sanciones que mantienen a Cuba fuera de la OEA, y que se debieron fundamentalmente a la iniciativa y las pruebas que Venezuela presentó de la incursión armada castrista en nuestro territorio.

 

            Los soldados venezolanos dieron su cuota de sangre, y aún hoy, pese a las iniciativas promovidas por Hugo Chávez Frías para desdeñar esos hechos todavía en los corazones de sus compañeros de armas, les rendimos tributo a los “Caídos en el Campo del Honor”. Sus sacrificios y hazañas son recordadas con las llamas permanentes de las antorchas votivas y con los monumentos y muros donde se resaltan sus nombres y el lugar donde rindieron sus vidas en salvaguarda de la libertad, la independencia y la forma de vida de los venezolanos. En las unidades que participaron en la lucha contraguerrillera es común observar en los casinos de tropa, y en las salas de armas los retratos de jóvenes soldados, hijos de venezolanos humildes, gente de pueblo, caídos en combate. Su gentilicio patrio es el testimonio actual que acrisola la gesta libertadora que rompió las cadenas que nos ataban al Imperio Español.

 

            Los venezolanos hemos quedado atónitos ante el sacrilegio cometido contra las armas de la República y contra la sangre derramada por los “Caídos en el Campo del Honor”, por los indignos oficiales miembros de un oprobioso curso de la Escuela Superior del Ejército de Venezuela, ese mismo “Forjador de Libertades”,  que propusieron o se dejaron imponer al genocida del pueblo cubano y el asesino intelectual de decenas de miles de mujeres, hombres y niños del tercer mundo, como su padrino de promoción.

 

            Me resulta incomprensible e inaudito de que hayan sido capaces de tal ignominia, que los condenará a trashumar como una hueste maldita, traidora de la gesta libertadora. Ustedes, sin importar que hayan actuado por acción u omisión, son la muestra evidente del grado de amoralidad en la que Hugo Chávez Frías y sus séquito de generales y almirantes corruptos y genuflexos que le rinden pleitesía, han hundido en el más fétido y nauseabundo excremento las armas de la República. Ustedes son una vergüenza para las Fuerzas Armadas pasadas, presentes y futuras.

 

            El desparpajo con que Hugo Chávez Frías, Jorge García Carneiro y Raúl Isaías Baduel han celebrado la supuesta decisión “democrática” hecha por ustedes, son la muestra palpable de que el mal que aqueja la institución armada es gestado y promovido desde los altos mandos. Sin embargo, esto no justifica la posición acomodada y miedosa por ustedes exhibida, y que es propia de aquellos que prefieren ver y dejar pasar, en vez de asumir posiciones firmes ante asuntos que son de trascendencia nacional. Pienso que es una pérdida de tiempo,  pero les voy a recordar el texto del Artículo 32 de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas: “No puede ser militar el cobarde, el que  carezca de dignidad pundonor, ni el de relajada conducta, pues mal puede ser guardián de la libertad, honra e independencia de su Patria, quien tenga miedo de sacrificarse por ella y ultrajen sus armas con infames vicios.

 

            Ustedes están logrando desde adentro lo que Fidel Castro no logró, derrotar y humillar a las armas de Venezuela. Ustedes han acentuado la destrucción de la libertad ya iniciada a través de  la Revolución Chavista, y que tanta sangre, sudor y lágrimas han constado a generaciones enteras de venezolanos.

 

            Ustedes morirán en la más vergonzosa de las condiciones, con el estigma de la traición a sus armas y a  la gesta libertadora.

 

            El epitafio que sobre sus lápidas debe ser labrado para la posteridad, debería decir:

 

            “Aquí yace un Jinetero de Fidel Castro, un ser ruin que defecó sobre la sangre de sus Compañeros Caídos en el Campo del Honor”. 

 

 

Ramo Verde, 24 de Junio de2005

Francisco V. Usón Ramírez.

General de Brigada (Ej).

Preso Político y de Conciencia.                                                                    

 
 
 
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