A Laureano Márquez,
un humorista serio
La peor situación para un pitcher es no tirar
ni un strike para home, y además poncharse en seguidilla, su
destino cercano es la salida del manager del dogout, la
entrega de la pelota y el camino triste hacia las duchas.
Esta es la situación de Esteban. Las Resoluciones del XXXII
Pleno del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela
– marxista, leninista – son un yo acuso, que no tiene
desperdicios, en una situación que los camaradas afirman
“tiende a complicarse”, criticando la “incompetencia, el
amparo de la corrupción en los organismos del Estado, las
fallas del Gobierno en seguridad, salud, agua y
electricidad”, y el “deterioro del proceso político y la
crisis socio-económica que afecta el país”. Clarito cantó el
gallo.
El Documento del PCV y la Venezuela de
Chávez.
Las Resoluciones, sin nombrar directamente a
los responsables del fracaso permiten identificar a los
culpables. A Giordani- el gurú chavista de la planificación-
y demás Ministros del área financiera, les dan hasta con la
bacinilla; la crónica periodística expresa: ”Las
dificultades provienen de la falta de planificación; de las
deficiencias en el manejo transparente de los recursos, que
se arbitran y distribuyen sin control alguno; de la
tendencia a desarrollar en la población la política
clientelar”. Lo citado demanda de las instancias de control
de la administración y de la Fiscalía, una investigación
seria sobre la denuncia de los kamaradas.
El análisis pecevista precisa, hundiendo el
bisturí en el cáncer del régimen, que “Existe una serie de
factores, que es necesario seguir combatiendo frontalmente:
la corrupción, la burocracia, la impunidad y la
ineficiencia; el Ejecutivo debe abrir canales de intercambio
con las fuerzas del proceso”. Obviando la última frase
plañidera, que es un arrodillarse en busca de cercanías al
aparato de Esteban, quien en el fondo los desprecia por no
ser suficientemente obsecuentes, constituyen la aceptación
de la existencia de esas cuatro plagas, que son
consustanciales con los regimenes autoritarios de cualquier
signo, especialmente cuando incorporan el militarismo en el
ejercicio del gobierno. A pesar de las calificaciones, la
critica del PCV es superficial, ligera, plumífera, es querer
sin querer, la ruptura que demanda la militancia ético-moral
del revolucionario auténtico, casi es un saludo a la
bandera, una posada en el camino para tomar aliento, que
desafortunadamente termina en la aprobación de los dislates
permanentes, levantando la mano en la Asamblea Nacional. El
PCV, once años después termina dándole la razón a la
oposición en la caracterización del régimen: Chávez y el
chavismo, además de su incompetencia genética, están
marcados por: “la corrupción, la burocracia, la impunidad y
la ineficiencia”.
La caracterización de la corrupción
Por último - o primero, el orden es lo de
menos, y es aquí innecesario -, señalan la Resoluciones del
Pleno, refiriéndose en especial a los efectos terminales de
la corrupción en tiempos de crisis, por el arrebato de las
compras nerviosas y comisiones apuradas, por la
improvisación y las acciones de control de daños: “a esto se
le suma, el impacto de de la crisis en los servicios
públicos de energía y agua, la quiebra de varios bancos
seriamente comprometidos con la corrupción, el lavado de
dinero y, lo más grave, el manejo de activos
gubernamentales; la devaluación del bolívar que debilita la
economía y la existencia de sectores burgueses medrando
dentro del Gobierno y buscando afianzar sus privilegios
obtenidos a través de la corrupción”. Chávez que tiene el
documento, no ha pronunciado ni una sola palabra, ya no es
la voz solitaria de Jerónimo Carrera, de quien denostó
recientemente, es todo el Comité Central que le critica
acerbamente ante la carencia de realizaciones y el fracaso
de su gestiòn, es la dirección colectiva del PCV que le
reclama el profundo daño que él y su equipo de gobierno, por
acción y omisión, han causado al país, exigiéndole la
rectificación necesaria, pera evitar un caos que se avizora,
pleno de tormentas sociales. Dos veces cantó el gallo.
El Dueño y la Argentina de Kirchner.
Luis Majul, en su libro El Dueño, dedica un
capítulo a la corrupción, con motivo de la ejecución de “El
Convenio Integral de Cooperación entre la República
Argentina y la Republica Bolivariana de Venezuela” . Los
entretelones de este Convenio prueban la irresponsabilidad
de Chávez en la conducción de la política exterior del país,
quien solo tiene en cuenta los réditos que contribuyan a
dimensionar su ego a costa de la tesorería nacional. La
operación realizada con los argentinos desmonta por completo
toda la logorrea del desarrollo endógeno, la sustitución de
importaciones y la promoción de exportaciones. La ejecución
del Convenio es otra manifestación de las corruptelas
binacionales que pareciera regir las relaciones con los
países que se amparan en la petrochequera de Esteban.
Señala Majul que se “dispuso la creación de
un fideicomiso cuyos fondos provienen del dinero que la
Argentina le paga a Venezuela por importar fuel oil para
producir electricidad. Por cada venta de combustible,
Cammesa (Compañía Administradora del Mercado Mayorista
Eléctrico) deposita en una cuenta del Bandes (Banco de
Desarrollo Económico y Social de Venezuela), en Nueva York,
millones de dólares. Con ese dinero, el Estado que conduce
Hugo Chávez compra productos argentinos”.
Como se desprende de lo señalado, Chávez,
además de vender petróleo a precios distintos a los del
mercado internacional, acepta que Argentina le cancele con
productos manufacturados en ese país. Tan es así, que se
describe “-Un negocio espectacular, con ganancia anticipada
y garantizada – explicó el dueño de un pool sojero que no
fue bendecido por Uberti.”
Vulgar trueque en contra de Venezuela que
promociona las exportaciones argentinas, garantizándoles un
mercado en el cual, en otras condiciones tendrían que
competir en calidad y precio, y al final desestimula la
producción nacional, es decir, actúa en contra de la
política de sustitución de importaciones y promoción de
exportaciones que Chávez dice propiciar. Este es un
gobierno de gestos y palabras, carente de políticas públicas
que conduzcan a un desarrollo armónico y promuevan el
empleo. Al respecto, y vale la pena la cita, “para tener
una idea de la magnitud el proyecto sólo es necesario
recordar que, antes del convenio, el intercambio comercial
entre la Argentina y Venezuela no llegaba a los ciento
cincuenta millones de dólares. Después, y hasta principios
de 2.009, los negocios entre ambos países superaron los mil
millones de dólares.” ¡Verdadera sustitución de
importaciones!.
El Canciller Bielsa y el Embajador Sadous
Ello adquiere relevancia cuando el Embajador
Sadous le preguntó a Rafael Bielsa, entonces canciller, qué
papel jugaban en la materia Julio De Vido, Ministro de
Planificación, y Uberti, “el Señor de los peajes”. La
respuesta fue brutal: “- Venezuela no es ni mi
responsabilidad ni mi problema – le respondió Bielsa. –
Venezuela es de De Vido…y de Néstor – aclaró después. A
partir de ese momento, Sadous pasó a ser Embajador virtual,
se convirtió en el anfitrión de los negociantes pinguinos.
El agregado comercial de la Embajada, Alvarez Tufillo, tomó
entonces las riendas de los oscuros negocios que dejaron a
su paso la huella de su apellido.
Majul señala que “Para comprender el
escándalo de los fideicomisos en Venezuela hay que detenerse
en Uberti”. El mismo Uberti de la maleta, de la valija,
impune aquí y allá, el valedor de los negocios sucios en
Venezuela que no fue nombrado Embajador, a causa de la
extraña muerte de un tal “Cacho” Espinosa, ex gerente
general de la pesquera Conarpesa, ocurrida en Buenos Aires.
El autor del libro señala también que:
“Espinosa había denunciado que Uberti y Rudy Ulloa le habían
pedido dinero a la pesquera para la campaña Kirchner
Presidente 2003, y que habían amenazado a los directivos de
la empresa con denunciarlos por su presunta participación en
maniobras vinculadas al narco tráfico, si no ponían la
plata. Espinosa se lo contó a Carrió, y diez días más tarde
un asesino a sueldo lo mató en la puerta de su casa de
Puerto Madrin.” Uberti era el operador directo de De Vido
en Venezuela, es decir, de Kirchner, quien tiene más avidez
por los reales, que Rico Mac Pato, cual lo señala la obra
comentada, y a quien la prensa reciente señala envuelto en
una extraña operación de compra de dos millones de dólares,
para comprar un hotel en El Calafate, momentos antes que
“Kristina” modificara el régimen cambiario argentino.
La justicia argentina está investigando las
operaciones del fideicomiso. A partir del momento que un ex
directivo de PDVSA le confió a Sadous antes que este
regresara a Buenos Aires: “- Embajador, desparecieron más de
noventa millones de dólares de la cuenta del fideicomiso.
Los sacó de la cuenta de Nueva York la gente de Chávez”.
Sadous llamó inmediatamente a Bielsa: “- Rafael: esto es más
grave. Esto es un escándalo. Faltan exactamente 91.300.000
dólares de la cuenta del fideicomiso. Se trata de un claro
hecho de corrupción.” No puede existir dúbita que lo
expresado evidencia la estructura de la corrupción política
bi-nacional.
Bielsa, preocupado e intranquilo, llamó a
Roger Capella, para entonces Embajador de Venezuela en
Buenos Aires, quien trató de tranquilizarlo con el argumento
que el error había sido fruto de la inexperiencia de ambos
gobiernos. No contaba con que el Embajador Sadous en un
“memorandum con el nombre CAEVENE número 10.097 y de fecha
26 de enero de 2005”, le explicó al canciller la trama
secreta de cómo dispusieron de los dineros en dicha cuenta
“- no era que habían desaparecido. Lo que hicieron fue tomar
los 91.300.000 dólares, ingresarlos en Venezuela,
negociarlos en el mercado paralelo… ¡ e hicieron una
diferencia de aproximadamente 13 millones de dólares!. Una
vez que lo concretaron, devolvieron el dinero a la cuenta de
Nueva York, como si no hubiese pasado nada “- testimonió el
ex Embajador ante los legisladores que presentaron la
denuncia junto con Carrió”. Sin duda aquí se configura un
delito tipificado en la Ley Contra los Ilícitos Cambiarios,
que al igual que el caso de la maleta, es ignorado por la
Fiscal General.
El Juez Ercolini y el Fiscal Pollicita
En enero de 2009 el Juez Julián Ercolini y el
Fiscal Pollicita abrieron la investigación de lo que se
conoce en ese país como la Megacausa, interpuesta por un
grupo de legisladores encabezado por la ex candidadta
presidencial Elisa Carrió, que involucra a Néstor Kirchner,
Julio De Vido, Carlos Zannini, Ricardo Jaime, Claudio Uberti,
y un grupo de particulares considerados como los empresarios
“K”, más o menos el mismo tinglado que el fugitivo Alito
montó en Venezuela. Valdría la pena que la justicia
venezolana averiguara los convenios que firmaron Kirchner y
Chávez con una desconocida empresa llamada Ascensores Servas
y distintos ministerios del gobierno venezolano, por cuanto
dicha empresa no es miembro de la cámara que las agrupa en
Argentina.
Carrió y sus colegas ampliaron la denuncia
que el Fiscal reprodujo íntegra, acerca del presunto cobro
de comisiones a las empresas exportadoras argentinas que
participaban en el fideicomiso. De la reproducción de
Pollicita hay un párrafo que no tiene desperdicio: “Cuando
todos los papeles estaban listos para la habilitación, tanto
en Argentina como en Venezuela, Alvarez Tufillo o Uberti se
contactaban con los gerentes de las empresas o agentes de
exportación, para confirmarles que Claudio Uberti pasaría a
conversar. La habilitación estaría condicionada al pago del
diez por ciento de la exportación, en Argentina, y el quince
por ciento al cobro del fideicomiso en Caracas. Lo que daría
un total de 25 por ciento en coimas por cada operatoria de
exportación”. ¡Cualquier parecido con la cosa nostra no es
mera coincidencia!.
El Fiscal Pollicita le solicitó al titular
del Juzgado Federal Número 10, Julián Ercolini, quince
medidas de prueba de las cuales cinco están estrechamente
vinculadas a la corrupción en el manejo del fideicomiso.
Para la comprensión de la corrupción política, vale la pena
señalarlas:
§
que libren oficios a De Vido y la Aduana,
para conseguir las pruebas sobre los trámites y el pago de
las operaciones derivadas del fideicomiso;
§
que se obtenga el detalle de todas las
empresas argentinas que vendieron servicios o productos a
Venezuela, en el marco del escandaloso fideicomiso;
§
que le exijan a la Dirección General de
Migraciones las entradas y salidas de Uberti desde y hacia
Venezuela;
§
que se le tome declaración testimonial al ex
embajador de Venezuela en la Argentina, Roger Capella, y
también al actual Arévalo Enrique Méndez Romero;
§
que se convoque al consejero comercial
Alvarez Tufillo y al ex embajador Sadous;
§
que se le pida a la Cancillería la remisión
del cable interno CAE-VENE número 10.097 del 26 de enero de
2005, emitido por Sadous.
Aún cuando compartimos el criterio de Majul
que “El poder solo puede ser investigado a fondo cuando los
que lo detentan empiezan a perderlo”, y no abrigamos que los
órganos de la justicia venezolana inicien una averiguación
ante estos hechos, esperamos que mas temprano que tarde,
cuando recuperemos nuestras instituciones, la corrupción no
quedará impune, y que tanto los autores como sus cómplices
se sentarán en el banquillo de los acusados. Ni un batallón
de Ramírez Valdez podrá impedir que Venezuela recupere la
democracia. Las Resoluciones del XXXII Pleno del Comité
Central del Partido Comunista de Venezuela anuncian que la
corrupción, la burocracia, la impunidad y la ineficiencia
del régimen, empiezan a madurar las condiciones para el
retorno de la democracia; las elecciones de septiembre nos
convocan a militar activamente en el cambio que Venezuela
reclama.
Al final de la lectura del capítulo “¿CON
QUIEN HAY QUE ARREGLAR?” del libro de Majul y a medida que
íbamos emborronando las cuartillas, se nos fue acentuando
una terrible sensación de asco, simple, hondo, asco sin
límites.