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Chávez y Honduras
por Fernando Luis Egaña
viernes, 03 julio 2009


Dantesco es que el empecinado destructor de la democracia venezolana pretenda erigirse en el gran defensor de la democracia hondureña y continental.

Separemos los temas, porque una cosa es el conflicto hondureño con el primer golpe del presidente Manuel Zelaya a la institucionalidad y el contra golpe de ésta a aquél, y otra es el show internacional que ha montado el señor Chávez, no tanto para echarle una mano a su aliado centroamericano sino sobre todo para presentarse como un adalid de la legitimidad democrática, que a diario pisotea en Venezuela.

Y es que la descalificación del mandatario nacional para todo lo que suponga la reivindicación del estado de Derecho por sobre las vías de hecho, no sólo le viene de su abolengo golpista desde los tiempos del 4 de febrero de 1992 y mucho antes también; es que se trata de una descalificación continuada, cultivada y agravada por el ejercicio arbitrario y despótico del poder presidencial, que en estos mismos tiempos que corren ha llegado a extremos de neo-dictadura.

¿Cómo es posible que Chávez invoque la aplicación de la Carta Democrática Interamericana de la OEA para Honduras, cuando sus ejecutorias en Venezuela la violentan prácticamente de la primera a la última disposición?

¿Cómo es eso de rasgarse las vestiduras ante el uso de la fuerza militar por parte de los poderes públicos hondureños, siendo que su modelo de gobernanza se fundamenta precisamente en eso que él ha bautizado como "revolución armada"?

¿Cómo puede alegar el carácter sacrosanto de una Constitución foránea, quien se ufana de haber avasallado dos Constituciones de su propio país, incluyendo la que formalmente le sustenta?

El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, tiene todas las credenciales necesarias para denunciar la desfenestración de Zelaya, al igual que cualquier gobernante electo del Continente que, así mismo, gobierne conforme a las reglas básicas de la democracia.

Pero ese no es, ni de lejos, el caso del presidente Chávez. Cierto que se encuentra en Miraflores como resultado de elecciones --de por sí férreamente controladas, pero no lo es menos que su desempeño gubernativo es el más antidemocrático de América Latina, con la salvedad de la Cuba castrista.

¿O acaso no atenta contra los cimientos de la democracia, el que se concentren todos los poderes del Estado nacional en la única voluntad del Presidente, o el que se transmuten en leyes las propuestas improbadas de la Reforma Constitucional, o el que se amenacen y cierres medios de comunicación, o el que se desconozca el derecho a gobernar de Gobernadores y Alcaldes de oposición, entre tantas otras realidades?

Es deseable que la comunidad interamericana debata y fije posiciones firmes en cuanto al conflicto hondureño, y ojalá que tomando en cuenta las distintas dimensiones de su complejidad.

Sin embargo, es escandaloso que al respecto la voz cantante sea la del señor Chávez, quien además de haber catalizado el enfrentamiento interno de Honduras con su descarada ingerencia, ha hecho de la obliteración de la democracia en Venezuela una misión de vida.
 

flegana@gmail.com

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 Columnista, profesor universitario y ex-Ministro de Información


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