Inicio | Editor | Contáctenos 
 

Obama y América Latina
por Fernando Luis Egaña
viernes, 13 junio 2008


Barack H. Obama no parece conocer mucho de América Latina, y ese desentendimiento que sin duda no es una novedad para un candidato con grandes posibilidades de llegar a la Casa Blanca, en su caso se refuerza porque su ascendencia keniana y su crianza indonesa lo vinculan más con África y Asia que con nuestra parte del mundo. Quizá el primer Bush sea el más reciente de los presidentes estadounidenses que al arribar al poder tenían una cierta compenetración con las realidades latinoamericanas.

Por fortuna Obama cuenta a su lado con Bill Richardson, actual gobernador de Nuevo México, y antiguo secretario de Energía y embajador en la ONU cuando su tocayo Bill Clinton. Richardson si está familiarizado con los asuntos de América Latina, y no sólo por su veteranía diplomática y gubernativa en la región sino también por ser lo que en Washington llaman un "hispano articulado". Especial conocimiento tiene, por cierto, de la realidad venezolana desde por lo menos la década de los años 90.

Durante la precampaña por la nominación demócrata, Obama coqueteó con los sindicatos disparándole al Nafta y en general a las iniciativas de tratados de libre comercio con países o subregiones americanas. Hasta Hillary Clinton le secundó en esas concesiones a la demagogia electoral. Después se supo que algunos de sus colaboradores principales matizaron los argumentos ante representantes de Canadá y México.

El neo-proteccionismo gringo no es una buena noticia al sur del Río Bravo, y particularmente preocupante en Brasil. En todo caso, de ganar Obama las elecciones de noviembre no parece muy probable que Estados Unidos varíe significativamente su política de integración comercial. Recordemos que los mandatarios republicanos Reagan y Bush (padre) impulsaron el tratado con México pero fue el presidente demócrata Clinton quien lo redondeó y firmó.

Lo que sí podría ocurrir es un mayor activismo político, incluso a nivel presidencial. El diálogo directo con la Cuba de Raúl Castro, por ejemplo, se sopesaría con atención, y quizá habría un renovado interés en lidiar con Chávez de manera que las traumáticas relaciones políticas se correspondieran más con las rentables relaciones económicas.

Han habido algunas declaraciones al respecto, un tanto contradictorias, es cierto, pero que sugieren la intención de encontrar un "modus vivendi" político que no prescinda de las legitimas aspiraciones democráticas de la sociedad cubana, y de la lucha tenaz que libra la sociedad venezolana para impedir la perpetuación del régimen imperante.

En una eventual administración Obama habría que cruzar los dedos para que el Centro Carter no tuviese un papel determinante en la política hacia América Latina. Y es que tan desaconsejable para nosotros es la visión neo-conservadora de Bush como la condescendencia seudo-académica de la "gauche-caviar" norteamericana, con todo y sus simplismos hollywoodenses.

Pero claro, para que todo esto importe tiene Obama que ganarle los comicios a John McCain, quien, aparte de haber nacido en la entonces Zona del Canal de Panamá hace 71 años, tampoco luce engarzado en los intríngulis latinoamericanos. Al igual que la inmensa mayoría de sus connacionales, infinitamente más preocupados por el precio de la gasolina o por el futuro de la presencia bélica en Irak que por cualquier tema relacionado con las relaciones hemisféricas.

De lo que sí hay poca duda es de las simpatías que despierta Barack Obama en la opinión pública de nuestros países. Ojalá y ello impacte favorablemente en la orientación del voto "hispano" en Estados Unidos, cuya importancia puede ser decisiva para elegir al 44° Presidente de aquella gran nación.
 

flegana@movistar.net.ve

 *

 Columnista, profesor universitario y ex-Ministro de Información


© Copyright 2007 - WebArticulista.net - Todos los Derechos Reservados.