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Los militares colombianos sienten el cerco
por Edgar C. Otálvora
domingo, 29 julio 2007


Los militares colombianos comienzan a sentir una estrategia de cerco sobre el país, y Chávez es el elemento común en cada caso.

Históricamente los planificadores bélicos colombianos han manejado en sus ejercicios teóricos tres hipótesis de conflicto. Uno de ellos es de la guerra interna que confronta. Los otros dos se refieren a la disputa con Nicaragua sobre el Archipiélago de San Andrés (situado en pleno Mar Caribe occidental)y una disputa con Venezuela ya sea en razones de los límites en el Golfo de Venezuela o sobre diversos temas pendientes entre ambos países. En todo caso, la posibilidad de que los dos conflictos externos se mezclaran parecía una probabilidad muy remota.

El quemante Golfo de Venezuela

El gobierno Chávez ha tratado el tema de la delimitación en el Golfo de Venezuela con guantes de seda. Mantiene el esquema creado por Carlos Andrés Pérez en 1990, de una comisión negociadora con Colombia sobre cuyos avances en los últimos ocho años el público no sabe nada.

Cuando Pdvsa decidió en el 2004 entregar concesiones petroleras y gasíferas alrededor de la Península de Paraguaná y en las proximidades de La Guajira, incluyó parte del área en disputa con Colombia como parte del área a adjudicar en el Golfo. Bogotá activó su aparato diplomático, exigiendo a Caracas que se retirara este lote de la oferta internacional. Chávez accedió con lo cual el tema quedó resuelto inmediatamente, obteniendo Colombia una nueva confirmación sobre su titularidad en una franja costera frente a La Guajira. Este episodio daba que pensar que al igual que en el caso guyanés, Chávez no estaría en disposición de abrir una acción militar contra Colombia por razones territoriales. Pero, tal como se comentaba en la primera parte de este Informe publicado ayer, la “hipótesis Venezuela” en los escritorios del alto mando colombiano se ha convertido en la principal posibilidad de un enfrentamiento.

Tenazas sobre Colombia

Cuando Chávez pintó -a finales del 2004- el mapa estratégico de su revolución, colocó a Colombia y demás países del Pacífico suramericano como parte de un eje controlado por EEUU. Los triunfos electorales en Bolivia y Ecuador de dos hombre promovidos por el Eje La Habana-Caracas (Evo Morales y Rafael Correa) dejaron a Chile, Perú y Colombia como las barajas ausentes en la mano de Chávez.

Los aliados de Chávez han comenzado una sistemática ofensiva contra Colombia, que en el plano internacional y especialmente en Washington, tiene consecuencias negativas contra el gobierno de Uribe.

Simultáneamente, Correa presiona a Colombia para que abandone las fumigaciones contra la coca en la frontera. Esto aparte de aspectos ecológicos tiene un directo contenido militar. Las erradicaciones manuales de matas de coca que exige Ecuador a Colombia, representan un desvío de los limitados recursos bélicos con los cuales cuenta Uribe para enfrentar a la guerrilla. Mandar soldados a cuidar campesinos que arrancan matas de coca es una reducción directa del poder de fuego del ejército colombiano.

Otro aliado de Chávez, el comandante Daniel Ortega, revivió el reclamo del Archipiélago de San Andrés y el caso está en la Corte de La Haya. Latente la “hipótesis Venezuela” de conflicto, ahora Ortega ha hecho la “hipótesis Nicaragua” se dispare.

El 20 de julio, por primera vez en la historia, el desfile militar por la fecha patria colombiana se realizó lejos de la capital. Uribe se llevó a San Andrés militares, aviones y barcos de guerra para mandarle un mensaje a Ortega: Colombia no se desprenderá de San Andrés, ni para su entrega a Nicaragua, ni para su declaración como país independiente. El gesto de Uribe demostró el tenor con el cual los militares en Bogotá están evaluando el caso nicaragüense: hay una situación de potencial guerra.

Los tres frentes abiertos

Colombia tiene activadas sus tres hipótesis conflicto, y ha tenido que sumar a Ecuador como parte de sus potenciales adversarios.

La situación se presenta en momentos en los cuales la política interna de EEUU, está provocando una seria caída en la ayuda militar para Colombia. El Partido Demócrata está solícito para oír todas las quejas contra Uribe, en materia de Derechos Humanos y relaciones con los paramilitares.

La dinámica en Washington hace que la aprobación del Tratado de Libre Comercio EEUU-Colombia, y la ayuda para acciones del Plan Colombia estén pendiendo del hilo de los caprichos e intereses electorales del Partido Demócrata.

Guerra con Venezuela

La semana que termina, trajo dos noticias que orientan hacia la radicalización del conflicto guerrillero interno en Colombia. Las negociaciones con el ELN sobre su desarme, terminaron en rotundo fracaso. Y, mediante comunicados publicados en Internet, las Farc y el ELN informaron que llegaron a un pacto para actuar en conjunto en la zona fronteriza del Catatumbo, limítrofe con Táchira y Zulia. A esto se suma la aptitud retadora que muestran las Farc, más atenta a su promoción internacional que a unas negociaciones con el gobierno.

Así las cosas, los militares colombianos está seriamente preocupados por su incapacidad para atender directamente todos los frentes de potencial conflicto que se le han abierto.

Mientras Venezuela está adquiriendo una panopla para guerra terrestre, aérea y marina, con equipos de nueva generación, Colombia apenas puede renovar su parque aéreo comprándole sencillos aviones militares (Tucanos) a Brasil. Esta semana las fuerzas aéreas de Brasil y Colombia ejecutaron en la zona amazónica de Leticia, una operación combinada denominada COLBRA II, diseñada para “consolidar procedimientos coordinados entre los militares de ambos países”. Lula y Uribe, silenciosamente, han ido armando una alianza militar que, en la mente de los militares brasileños, tiene como propósito detener a la única amenaza bélica en la región: Venezuela.

Pero el apoyo de Brasil a Colombia siempre será limitado. Ante la eventualidad de perder San Andrés o de un enfrenamiento abierto con Venezuela, Bogotá tendrá que recurrir a EEUU. Esta es una opción que pocos o nadie quiere, pero que aparece claramente en el horizonte. San Andrés es un virtual portaaviones en el Caribe, y EEUU no aceptará que esté en manos de Nicaragua, ergo de Cuba y Venezuela.
 

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  Artículo publicado originalmente en el diario El Nuevo País


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