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A la delantera
por Eli Bravo  
jueves, 8 noviembre 2007



En la carrera por el desarrollo no basta con la energía sino también hace falta dirección, en caso contrario, todo el esfuerzo puede resultar en un cabezazo contra la realidad. De chichones históricos América Latina tiene un amplio prontuario. Tan solo en los últimos 20 años el continente se ha estrellado contra las paredes del endeudamiento, el liberalismo, el populismo y la globalización. Cada país ha superado los politraumatismo aplicando los mejores remedios posibles, y a la hora de hacer un diagnóstico el cuadro pareciera estar claro: las naciones que han aprendido a modernizar sus economías sin quedarse rezagados en su compromiso social van llevando la delantera.

En estos tiempos de constituyentes, revoluciones y retórica populista, han sido los cambios sin aspavientos los que han logrado fórmulas sustentables y de largo plazo para combatir la pobreza y atraer inversiones. México, Brasil, y de alguna manera Chile, han apostado por reformas profundas dentro de sus democracias sin desestabilizarlas. Bolivia, Venezuela y ahora Ecuador han apostado por el sacudón, y si en un primer momento esos torbellinos ganan voluntades y espacio mediático, los resultados a futuro prometen ser pírricos, por no decir involutivos. Como dice Michael Reid, ex-corresponsal de The Economist, en su libro El Continente Olvidado “los movimientos sociales radicales de dudosa representatividad pueden alcanzar titulares con sus manifestaciones en la calle, pero el poder de la opinión pública expresada por los medios, los gobiernos locales o por grupos civiles resulta en muchas oportunidades más relevante a la hora de lograr cambios significativos.”

La fórmula de más democracia, instituciones independientes y mejores finanzas, acompañadas de planes de asistencia a los pobres por vía directa podría sonar como liberalismo con corazón, y esta es, en buena medida, la fórmula aplicada en algunos países del continente para lograr equilibrios sociales a medida que se busca construir economías más competitivas.

La carrera está en pleno desarrollo. Por el carril externo avanzan las naciones que entienden la globalización como una oportunidad y buscan adaptarse a la dinámica mundial sin dejar atrás los más desfavorecidos. Por el interno corren los países que ven en la globalización una amenaza de la cual deben protegerse y luchan por doblegar la economía con recetas ideológicas que aplican en nombre de los desposeídos.

Y estos últimos parecieran correr a contravía.

Ahí los espera otra pared.

ebravo@unionradio.com.ve 

 
 

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