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El M2D y los partidos políticos
por Antonio Sánchez García
 
sábado, 24 mayo 2008


“Que florezcan cien rosas”

Mao

 

            Citar a Mao en este contexto no presupone rasgo de ironía alguna: todo lo contrario. Permitir y propiciar el florecimiento de iniciativas de la sociedad civil que apunten a conformar el más amplio abanico de acciones políticas posibles que confluyan en el magno objetivo común de enfrentar la grave crisis que vivimos y resolverla haciendo acopio del mayor caudal de fuerzas y propósitos no puede ser más que un acto necesario, pertinente y plausible. Pero sobre todo altamente democrático.

 

            Es obedeciendo a ese propósito que un grupo de venezolanos independientes de toda militancia partidista, pero hondamente preocupados por el curso que lleva la Nación nos hemos reunido y organizado para llevar a cabo un objetivo que nos parece prioritario y de gran trascendencia histórica, así no haya sido suficientemente destacado por los partidos políticos de oposición: subrayar la vigencia de la soberana decisión asumida por el pueblo venezolano el 2 de diciembre y, en concordancia, exigir de parte del presidente de la república respeto irrestricto a dicha decisión. Asunto en extremo problemático, dada su manifiesta voluntad de burlar dicha decisión soberana imponiendo por vías anticonstitucionales lo que no logró imponernos mediante el recurso a la susodicha reforma constitucional.

 

            Es evidente que al hacerlo, el grupo que suscribe los tres documentos ya publicados – en Caracas el 19 de abril, en Maracay el 14 de mayo y en Valencia el 21 de mayo último pasado – no puede sustraerse del marco general en que nuestro reclamo tiene lugar. A saber: la profunda crisis política, económica y social que aqueja a la sociedad venezolana, respecto de la cual se torna imperativo una toma de posición y una voz de alerta. Es el significado de sendos documentos, enmarcados no sólo por la sistemática violación a los principios constitucionales sino por hechos de extrema gravedad, nacional e internacional, que les son concomitantes, como es el caso de las revelaciones del contenido de los archivos de las computadoras personales de Raúl Reyes, el segundo dirigente más importante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC, que involucran al presidente de la república, a algunos de sus ministros, a altos oficiales de nuestra Fuerza Armada Nacional y a destacados políticos de la alianza gubernativa. Así como a denunciar la evasión de toda explicación ante nuestra opinión pública por parte del principal involucrado, el propio presidente de la república. Ello supone no sólo una grave irresponsabilidad ante la comunidad internacional, sino una burla al país. Hechos de tanta gravedad como los allí manifestados, jamás acontecidos en nuestro país ni en ningún otro de la región, ameritan la máxima atención y estudio de parte de la dirigencia política opositora. De allí también el énfasis acordado al ultraje a las regiones subyacente en la decisión presidencial de atropellar los logros de la descentralización y el llamado a los sectores institucionalistas de nuestra Fuerza Armada Nacional ante el daño incalculable que provoca a la Nación la politización de dicha institución, como lo destacáramos en el llamado manifiesto de Carabobo.

 

            En ninguno de los documentos mencionados se hizo mención crítica a la labor de los partidos políticos de oposición y su natural y lógica aspiración de participar en el próximo proceso electoral. Muy por el contrario.  Se ha hecho hincapié, en cambio, en el hecho más que palmario que el M2D no es un partido político, no tiene aspiración ni ambición de participar en dicho proceso electoral con candidaturas propias o ajenas y no extiende su competencia más allá de acordar una visión critica sobre el lamentable y crítico estado de la situación nacional y la imperiosa necesidad de activar todos los mecanismos de alerta y acción políticas del conjunto de las organizaciones e individualidades de la sociedad civil venezolana para impedir la consumación de una dictadura totalitaria en nuestro país.

 

            Huelga señalar, asimismo, que comprendemos la problemática de diversa índole que enfrentan los partidos políticos y la concreción de sus actividades al logro de sus objetivos, particulares y generales. Hoy en día principalmente encaminados a enfrentar dicho proceso electoral. Y no aspiramos sino a que se concrete la máxima unidad posible, se superen las controversias y se enrumbe su acción bajo la inspiración de los sagrados intereses nacionales. Recuperando por su intermedio los espacios de gobernaciones y alcaldías, vitales en el proceso general de restablecimiento del orden democrático en el país.

 

            De modo que existe perfecta compatibilidad entre dicha acción y la nuestra, sin menoscabo de ninguna de ellas. Lo cual tampoco exime a unos y otros del derecho y la conveniencia de expresar sus puntos de vistas discordantes sobre mecanismos de acción referidos al modo y manera como dichos partidos enfrentan la coyuntura electoral y la situación política general. Muchos de ellos cuestionados de manera pública y notoria por los propios dirigentes de dichos partidos. Y respecto de los cuales no tenemos otra aspiración que verlos superar sus dificultades y contradicciones. En bien de dichos partidos y del resultado general al que todos aspiramos: fortalecer la oposición y contribuir de manera categórica e indiscutible a la superación de la crisis.

 

            Consideramos importante resaltar, sin embargo, que partimos de algunas consideraciones esenciales que pueden ser disímiles a las mantenidas por algunos líderes opositores: caracterizamos al régimen como un gobierno de facto, vale decir: situado al margen del orden constitucional. Creemos que dada la actual dinámica impuesta por el presidente de la república, su estrategia imposibilita una salida electoral, pacífica y consensuada a la grave crisis que vivimos. Particularmente en función del lamentable estado de control presidencial sobre las instancias y arbitrios electorales, que nos adeudan hasta el día de hoy los resultados definitivos del 2D. Y alertamos consiguientemente a la ciudadanía para que, sin dejarse chantajear por las amenazas y prácticas violentas y totalitarias del régimen, active todos los mecanismos constitucionales para propiciar una salida a la grave situación que vivimos. Sin menoscabo de la paz, la soberanía y la convivencia democrática de la Nación.

 

            En consecuencia, no cejaremos en nuestro esfuerzo por defender la vigencia de la Carta Magna y combatir las prácticas violatorias del régimen a su espíritu y su letra. Ni tampoco rebajaremos nuestra acción al cumplimiento de las agendas políticas del régimen. El problema de Venezuela se llama Hugo Rafael Chávez Frías. Combatirlo por todos los medios que la constitución establece y garantiza es nuestra divisa. Debiera ser, asimismo, la de todos los partidos políticos y el pueblo democrático en su conjunto.

sanchez2000@cantv.net

 
 

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