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Descenso al infierno - parte 2 -         
por Antonio Sánchez García  
viernes, 10 agosto 2007


Las relaciones diplomáticas de Venezuela son cualquier cosa excepto
respetuosas con la Convención de Viena. Ha superado con creces los
métodos insurgentes que practicó el Che Guevara en los 60, fomentando la
convulsión urbana (en lugar de foquismo rural) financiando movimientos
sociales que manejan consignas simples -por ejemplo: "no al TLC"
(Tratado de Libre Comercio)-. Estos movimientos se financian con
"petrodólares", y se suplementan con "narcodólares".

Jorge Quiroga, ex presidente de Bolivia

 

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            Las burlescas y muy inoportunas declaraciones del presidente de la república a su llegada a Buenos Aires, recomendándole a la comunidad judía argentina tomar con humor las acechanzas de Irán y la alianza de su gobierno con el talibanismo iraní – clave de la política internacional del mandatario venezolano – han llenado de estupor a quienes no olvidan el espantoso atentado contra la AMIA escenificada en Buenos Aires por terroristas iraníes, que dejara centenas de judíos argentinos muertos o gravemente heridos. Ni la virtual condena a muerte emitida por el gobierno de Irán contra Israel, país al que ha amenazado con hacer desaparecer de la faz del planeta. Pilar Rahola, la prestigiosa periodista catalana, atribuyó las palabras del primer mandatario venezolano a su “cinismo criminal”.  Sergio Burstein, miembro de la agrupación de víctimas del atentado a la AMIA declaró ante la visita del primer mandatario a la Argentina: “Me produce rechazo, vergüenza ajena, pues Chávez apoya totalmente la política de Irán que postula la eliminación del Estado de Israel, niega la Shoá (Holocausto) y se opone a que vengan a declarar al país los ex funcionarios gubernamentales que solicitó la Unidad Fiscal que investiga el atentado a la AMIA”,  según indicó la Agencia Judía de Noticias. 

Fue la guinda de una torta mediática que desde este martes 7 de agosto no escatima adjetivos insultantes para un gobernante que hace cuanto está a su alcance por merecerlos. De “gorila rojo” lo calificó el periódico La Razón, de Madrid, al comentar un verdadero record Guiness del presidente de la república en su programa Aló Presidente: “Una tortura televisada de 7 horas y 43 minutos” (La Razón, 7 de agosto de 2007). Sin faltar quienes destaquen los riesgos de su visita para las pretensiones presidenciales de la esposa del actual presidente. A la que en el colmo de la injerencia en los asuntos internos de ese país ya calificara de “futura presidenta de la Argentina”.

 

            Injerencia que, como muy bien lo señalara el ex presidente de Bolivia Jorge Quiroga, va mucho más allá de simples declaraciones, por inoportunas y extemporáneas que resulten. Al revuelo provocado por las ligerezas presidenciales en asunto de tanta gravedad como el antisemitismo iraní se sumaría la escandalosa incautación de ochocientos mil dólares en manos de un oscuro personaje venezolano, que se declararía miembro de la comitiva presidencial, llegado a Buenos Aires en un avión privado en compañía de funcionarios de PDVSA y del gobierno argentino. La compañía de dos muy importantes funcionarios de ese país – uno de ellos candidato a ocupar la embajada argentina en Caracas - en la comitiva de seis personas llegadas en un avión privado alquilado por ENARCA, la empresa de energía estatal del país sureño, puede servir de explicación a tal contrabando financiero. Posiblemente, dinero para ser empleado en la compra de claque pagada para aclamar al teniente coronel – incluidas gorras, franelas y banderas - o aportes en efectivo a los grupos de agitación política de ultra izquierda alimentados allí, como en el resto de las principales ciudades de América Latina, por el gobierno venezolano. Tal revelación, que ha conmocionado a la opinión publica argentina y puede llegar a tener graves implicaciones políticas,  tiene lugar en momentos en que el gobierno peruano eleva reclamos contra ese mismo tipo de injerencia. Venezuela ha asumido la misma política intervencionista que hace más de cuarenta años provocara la expulsión de Cuba de la OEA. Esta vez con dólares recibidos por la venta de petróleo a los propios Estados Unidos, no aportados como entonces por la Unión Soviética. Un cambio sustancial, que contribuye a explicar la complejidad de la situación internacional bajo la actual crisis energética mundial.

 

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            La cara legal de la injerencia del gobierno venezolano es infinitamente más grave y significativa, si bien sus efectos políticos no se traduzcan en levantamientos y algarabías como las protagonizadas por piqueteros y huelguistas argentinos o indigenistas bolivianos, peruanos o ecuatorianos directamente financiados por el chavismo. Otra promesa de compra de bonos de la deuda argentina por un monto de $ 1.000.000.000, 00 (mil millones de dólares) le aseguran al presidente venezolano la lealtad de un gobierno que no trepida en ofrecerla al mejor postor. Llevando al absurdo de ver a un país sumido en los más graves problemas económicos y sociales como Venezuela - importador neto de cuantos bienes y alimentos consume -, asistiendo financieramente a una de las potencias agrícolas e industriales de la región.  Que en pocos meses, encontrándose con menores reservas que Venezuela, ha acumulado las suficientes como para superar con creces a las ya gravemente disminuidas del tesoro del Banco Central venezolano. Todo sea para alimentar los afanes expansionistas de un proyecto tan absurdo como imposible: subordinar a los deseos de gloria de un acaudalado e inescrupuloso caudillo caribeño sociedades tan evolucionadas y poderosas como Argentina, Brasil o México. Mientras nuestro país se debate en la miseria. El mundo al revés.

 

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            Es la brutal aplicación del garrote energético a la diplomacia: ofrecer petróleo, gasolina, refinerías o préstamos en bruto para obtener obsecuencias de los gobiernos de una región no caracterizada precisamente por la dignidad en su política internacional. Utilizando al mismo tiempo la caja chica para mantener encendido el fuego bolivariano en las calles y plazas de las capitales latinoamericanas. Petróleo y gas para los gobernantes, dólares en efectivo para los grupúsculos radicalizados. Ambas tácticas se complementan perfectamente en la estrategia expansionista del castro-chavismo. Su acción disolvente se ha manifestado de manera ejemplar en Buenos Aires. Y muy posiblemente también en Montevideo, en La Paz y en Quito, capitales visitadas por el presidente de la república en su última gira por la región. El error cometido en Buenos Aires con el mensajero indiscreto pudo haber sido corregido sin problemas en las otras capitales visitadas: comitivas presidenciales con valijas diplomáticas están liberadas del fisgoneo aduanero.

 

Mientras, la fuente aparentemente inagotable de esa política, Petróleos de Venezuela S.A., se desangra ante la iniquidad de la más flagrante ineficiencia operativa y la más escandalosa corrupción de su historia. De la que no se puede desvincular su conversión en caja de caudales para alimentar las ansias expansionistas del presidente Chávez, haciendo prácticamente imposible discernir dónde termina el uso oficial aunque anticonstitucional de sus petrodólares y comienza el saqueo particular por parte de sus ejecutivos y allegados. Las revelaciones hechas públicas ante una comisión de la Asamblea Nacional por el padre Palmar son francamente escalofriantes. En una extensa entrevista publicada en un vespertino de circulación nacional daba cuenta de cuatro ilícitos cometidos por una gerencia gangrenada por la corrupción: “Uno es el caso de los taladros chinos, hay sobreprecio de más de 600 por ciento sobre el precio original. Originalmente se pagarían 5.000.000 de dólares por taladro y lo subieron a 30 millones de dólares, 25 más por equipo”. Los otros tres, según Palmar, serían “el tráfico de combustible costa afuera en alta mar. Hay desangramiento de combustible. Otro punto es el tráfico de droga en los tanqueros, un punto neurálgico que hay que apuntar con bisturí. Y el cuarto es el estadístico, el que se refiere a la parte técnica porque sabemos que hay una situación de incapacidad técnica y estamos seguros de que los informes que le entregan a Chávez no corresponden a la realidad operativa de la empresa y por lo tanto allí hay un fraude.” (El Mundo, 7 de agosto de 2007).

 

De esos cuatro ilícitos, el menos destacado hasta ahora por la opinión pública venezolana pero que podría llegar a explotarle en el rostro al gobierno en cualquier momento se refiere al señalamiento del tráfico de drogas camuflado en el transporte de combustible. Una acusación extremadamente grave, vistos los señalamientos adelantados por organizaciones especializadas según las cuales Venezuela habría desplazado a Colombia en el manejo y comercialización de la cocaína a nivel mundial.

 

Imposible imaginar un cuadro político y mediático más dramático para el gobierno. No termina de acallarse la protesta mundial por el cierre de RCTV y ya despertamos suspicacias por la injerencia en asuntos internos de otros países y comenzamos a asomarnos al sórdido y terrible mundo del narcotráfico.

 

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            Son los hechos noticiosos que solapan y ocultan otros graves conflictos políticos que entorpecen la acción del gobierno y abren serias interrogantes acerca de la viabilidad de una reforma constitucional entrampada en el rechazo mayoritario de la población e incluso de sectores claves del propio chavismo. A la rebelión anunciada por los gobernadores de Sucre y Aragua en contra de la reforma, a quienes debe sumarse naturalmente el rechazo de los zulianos, parece necesario considerar la franca rebeldía de varios gobernadores chavistas que no estarían dispuestos a avalar un fraude constitucional que les arrancaría de cuajo todas sus atribuciones, dejando a sus regiones en la indefensión  frente a los abusos de un Estado centralizador y omnipotente. De allí la reiterada postergación del lanzamiento oficial de la reforma. Tanto más preocupante para el gobierno puesto que se acortan los plazos, la asamblea se acerca al momento de entrar en receso y el clima de opinión parece ser definitivamente adverso a los cambios anunciados.

 

            El presidente de la república, hombre extraordinariamente sensible a los tiempos políticos y perfectamente consciente de las limitaciones que le imponen las circunstancias, estará calculando cuidadosamente el próximo paso a dar. Está en una encrucijada, asediado por una crisis económica y financiera que le reventará en el rostro a más tardar en el primer semestre del próximo año, impidiéndole el cumplimiento de muchas de las promesas que lo mantienen con vida y quitándole la aparente fortaleza  del respaldo petrolero que le financia sus peligrosas aventuras. Si a ello se suma un escenario internacional que le es cada vez más renuente e inamistoso, una opinión pública mundial definitivamente adversa y una crisis social a punto de estallido – de la cual la emergencia del movimiento estudiantil no es más que un síntoma – se explica su apuro. El problema es que, como muy bien dice el refrán: no por mucho madrugar se amanece más temprano. Del apuro, como bien señala el otro, sólo queda el cansancio. La caída al infierno puede estar más cerca de lo que se imagina.

sanchez2000@cantv.net

 
 

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