La
ponencia de Rondón Haaz nos recuerda el foro del 30/06 en
la Cátedra ‘Pío Tamayo’: Los inhabilitados: ¿El mismo
fraude electoral? El panel: Alberto Arteaga, Mónica
Fernández y Rocío San Miguel, coincidió en que la
inhabilitación tiene que ser consecuencia de una condena.
Observamos entonces que el problema más bien reside en el
tan nombrado Estado de Derecho cuya existencia en este
régimen militarista, autoritario y de firme inspiración
totalitaria, es cada vez más incierto. Sin embargo, hoy no
perdemos de vista que si se anulan las
rufián-inhabilitaciones, no faltará quien diga que la
democracia está vigente y que el destructor no ha podido
acabar con todo en este ex-país.
Y además, se sostendrá que al quedar habilitados López,
Mendoza y Méndez el régimen recibe un duro golpe. ¿Un
golpe que le hará tambalear en sus posesiones y
posiciones? Otra vez el adorno para la maquinaria del
fraude. El festejo de los habilitados haciendo creer que
ahora sí se juega limpio y no se pisotea al colectivo.
No se entiende que se puede habilitar una minoría para
justificar que el colectivo siga manipulado, burlado,
engañado y con total impedimento de asistir a unas
elecciones libres de sombras en las que, al fin, haya
respeto al voto. ¿Por qué creer en un CNE y unos
politiqueros, negociantes y colaboracionistas que ocultan
los resultados del 02D-07?
Aquí el verdadero inhabilitado es el colectivo, condenado
al juego electoral oficialista que, con la complicidad de
buena parte de ‘las oposiciones’, impone una enorme cadena
de fraudes que conculca el llamado derecho a elegir que se
halla secuestrado por los dueños de todos los poderes y
sus respectivos cómplices.
La habilitación deja aquí permanentemente abatidos,
exterminados, las víctimas del sicariato, el secuestro, la
tortura, el consumo, el tráfico, la inseguridad y todo
tipo de miseria. Y a su lado están los auto-inhabilitados
de la politiquería y las ambiciones que ya no pueden
ocultar la crisis económico-bancaria, el hambre-inflación
y el robo-revolución.
Esta habilitación es, en definitiva, la sobre-
descomposición que terminó de convertirnos, vía criminal,
en un ex país. Sancho ¡aquí está inhabilitada la
democracia pero no podrán hacer lo mismo con el porvenir!
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